«El Museo Arqueológico Regional (MAR) ha llegado a su mayoría de edad». Así de orgulloso se expresaba recientemente su director, Enrique Baquedano. Y es que, tras diez años, esta institución asentada en la plaza de las Bernardas de Alcalá de Henares presta ya sus fondos para exposiciones internacionales y acoge para su exhibición permanente piezas halladas en la región madrileña. Si a principios de año recibía los tesoros de la Hispanic Society of America -era la primera vez que se exhibían fuera de su sede-, con anterioridad el Museo ya había participado en prestigiosas exposiciones europeas. Y paralelamente a esta actividad internacional, el MAR ha organizado un buen número de exhibiciones temporales que arrancaron en 2003 con «Un Museo para todos», germen del actual discurso museístico.
Desde entonces, los visitantes de estas instalaciones alcalaínas han podido contemplar yacimientos tan espectaculares como los de Ambrona y Torralba (Soria), Carranque (Toledo), Arroyo Culebro (Leganés) o Recópolis (Guadalajara) y viajar a la prehistoria de la región con «Bifaces y elefantes. Los primeros pobladores de Madrid».
Además, han traspasado las fronteras de la Comunidad de Madrid con exposiciones como «El Salón Rico de Abd al-Rahman en Madinat Al-Zahrá», «Arte rupestre del Arco mediterráneo de la Península Ibérica», «Aquae Aeternae. Emerita Augusta, una ciudad sobre el río», «Reflejos de apolo. Deporte y arqueología en el Mediterráneo antiguo» o la más reciente «Vettones. Pastores y guerreros en la Edad de hierro».
Pero el Museo Arqueológico Regional no sólo realiza labores divulgativas. Entre muestra y muestra, se dedica a la conservación e investigación de la historia madrileña. De hecho, recibe, custodia, inventaría y vigila las 24 horas del día todos los materiales extraídos de las excavaciones arqueológicas que se llevan a cabo en la Comunidad de Madrid. Este delicado trabajo se realiza en el gran Laboratorio de Restauración en el que todas aquellas piezas que lo necesiten son tratadas para realizar su conservación preventiva y restauración.
Código genético del mamut
Por ejemplo, en él se encuentra la defensa de elefante más grande que ha aparecido en la Península Ibérica y una de las mayores del mundo. Este colmillo derecho de mamut o elefante antiguo, de 3,80 metros y 100.000 años, fue encontrado en las obras de la M-30 y ahora está concluyendo su restauración. Cuando termine esta labor, cobrará aún mayor protagonismo. Y es que, esta pieza ha entrado en un proyecto del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva de Leipzig (Alemania), donde un grupo de científicos lograron descifrar el código genético del mamut lanudo. Gracias a este estudio se podrá determinar si el colmillo hallado es del linaje del elefante o del mamut, el eterno dilema científico.