
DANIEL G. LÓPEZ González-Sinde, ayer
«¡Lideraré, lideraré... la negociación de internet!» terminó por exclamar ayer la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, en su primera comparecencia en la Comisión de Cultura del Congreso, ante las reiteradas preguntas sobre el papel del Gobierno en las negociaciones para legislar internet, «un tema del que no se nos ha informado en el Parlamento, ni nos ha comunicado nada el Gobierno», le recriminó a la ministra el portavoz de Cultura del Partido Popular, José María Lasalle. Ante la suspensión de las conversaciones entre las operadoras y la Coalición de Creadores e Industrias de Contenidos, responsables de un borrador base para una futura ley, el PP reclamó un papel claro y de liderazgo del Gobierno ante este tema candente.
Desencuentro del cine
Antes de llegar a este punto, González-Sinde informó de las reuniones mantenidas con diversas asociaciones de usuarios, «porque además de preocuparse por los derechos y la remuneración justa por el trabajo» de los creadores, hay que «ser respetuosos con las demandas de los usuarios». Y propuso como medida «complementaria» la creación del Plan de Fomento de Contenidos Culturales en Internet, «porque es preciso una buena oferta de contenidos a un precio asequible».
Ésta fue una de las pocas novedades en una tarde de largos discursos y pocas soluciones, donde afloraron de los labios de la ministra, con cierta asiduidad, expresiones como «no soy una experta», «le contestaré por escrito» y «no conozco los detalles». Más ágil y segura se mostró en su terreno, el del cine, en el que anunció la firma, en cinco meses, de la orden ministerial que desarrollará la Ley de Cine. A las acusaciones de Lasalle sobre el «constante desencuentro» entre este sector y el público, la ministra se mostró en desacuerdo y señaló a la desigualdad en la distribución de las películas españolas frente a otras como causa de la falta de sintonía entre nuestro cine y los espectadores.
Si bien González-Sinde insistió en situar, durante su intervención, a la cultura «en el rango de política de Estado», desde el Partido Popular se recriminó al Gobierno el cese de su antecesor, César Antonio Molina, pues «quiebra la estabilidad y continuidad fundamentales para gestionar la política cultural». Y acusó al Gobierno de no tener «una estrategia novedosa» para tratar de convertir la cultura «en uno de los ejes del futuro modelo económico».
Por encima se trató el cambio jurídico del Reina Sofía, que será el primero que se convierta en Agencia Estatal (a finales de año, o principios del 2010), seguido por el INAEM, mientras que todavía no existe ni borrador para el ICAA.
Una vez concluida su comparecencia, la ministra respondió a las preguntas de los periodistas sobre el Código de Buenas Prácticas, que apenas mereció una mención en su discurso. González-Sinde reconoció que era «una buena herramienta» pero que se estudiará, «caso por caso», los cambios de los directores de las Unidades del Inaem. En cuanto a Duato, afirmó que no le parecía mala idea que se convirtiera en asesor de la CND, «pero todavía no nos hemos reunido los tres -ella, Duato y el director del Inaem-».


