Miércoles, 27-05-09
Cuando sólo quedan siete días hábiles para que el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) emita su informe sobre la ampliación de la vida útil o el cierre de la central nuclear de Garoña (Burgos), la industria nuclear sólo contempla la ampliación en otros 10 años de la autorización de funcionamiento.
Así lo manifestaron ayer tanto la presidenta del Foro Nuclear, Teresa Domínguez, como el director general de Nuclenor (sociedad propietaria de Garoña), Martín Regaño. Ambos confían en la profesionalidad del CSN y descartan que el Gobierno socialista pueda utilizar este tema electoralmente para desviar la atención pública de la crisis económica.
El Foro Nuclear no sólo aboga por prorrogar la vida útil de la central de Garoña (la número 31 de las 50 mejores de entre las 438 que funcionan en el mundo), sino que estima que España necesitaría entre 8 y 10 reactores más.
Teresa Domínguez subrayó que si nuestro país no tuviera nucleares, los precios de la luz serían 10 veces más caros. Incluso, si se cierra Garoña y su producción se sustituye por fotovoltaica, el recibo subiría un 10%.
La presidenta del Foro Nuclear recordó que los 8 reactores que funcionan en España evitaron el año pasado la emisión de 40 millones de toneladas de CO2, equivalente a las emisiones de más de la mitad del parque automovilístico español.
Tras subrayar que el sector nuclear emplea de forma directa a 30.000 personas, estas centrales son las que más horas funcionan al año, lo que contribuye a la garantía del suministro y a la moderación del precio de la electricidad.
También resaltó la menor dependencia del uranio respecto a otros combustibles, como el petróleo y el gas. El año pasado, las centrales españolas utilizaron 172 toneladas de uranio, que se importó principalmente de Rusia (35%), Canadá (25%) y Australia (19%).
Martín Regaño afirmó que en el mundo funcionan 25 centrales similares a la de Garoña y que la normativa española es mucho más exigente que la de Estados Unidos.


