Jueves, 21-05-09
Tras casi tres años de debate, el destino de la central nuclear Santa María de Garoña empieza a vislumbrarse. A poco menos de dos meses de que el Gobierno haga pública su decisión sobre la solicitud de prórroga de esta instalación, la Fundación Ideas del Partido Socialista sorprendió ayer publicando el informe «Un nuevo modelo energético para España» en el que reclama no sólo el cierre de esta planta sino la «desnuclearización» completa del país en el año 2050.
La plataforma de pensamiento que preside el ex ministro Jesús Caldera justifica el final de Garoña en «su antigüedad, problemas potenciales de seguridad» y su factible sustitución «por fuentes de energía renovable» si bien aconseja que el cierra de la planta vaya precedido de un Plan de Reactivación y Empleo para la zona afectada.
Para el resto de plantas atómicas, la Fundación Ideas recomienda decretar su clausura a los 40 años de explotación para que el país alcance así el 2050 sin rastro de energía nuclear, aunque destaca que este tipo de generación eléctrica podría sustituirse completamente «en menos de una década».
«Derecho a generar luz»
Este tajante adiós atómico se justifica, según el informe, en «la escasez de uranio para abastecer la demanda mundial a medio plazo, el almacenamiento de residuos a miles de años vista, cuestiones de seguridad, proliferación nuclear y el enorme coste de construcción» de estas centrales. Frente al modelo nuclear, la Fundación Ideas propugna que «no existe otro futuro que el de las energías renovables», por lo que pide al Gobierno que garantice por Ley un «sistema de incentivos propicio para el despliegue» renovable, así como el establecimiento de «un nuevo derecho de ciudadanía» que permita que todo el que lo desee pueda «generar y distribuir su propia electricidad dentro de un nuevo modelo de negocio». La posición del Gobierno o, por ser justos, del presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, en contra de la energía nuclear, está encontrando contestación dentro y fuera del Partido Socialista.
El último en reclamar un análisis público del tema fue el ex presidente Felipe González, que volvió a reclamar ayer la apertura de un debate público en torno a la energía nuclear en su visita a ExpoManagement, donde se mostró partidario de cerrar la central nuclear de Garoña. González recordó que durante su mandato se estableció la actual moratoria nuclear, y cargó contra quienes «estando en contra de la energía nuclear, luego van a comprarla a Fracia», en referencia a la política del Gobierno español.
Respecto a la política energética de la UE afirmó que «aunque la tiene, esta es dispersa». Una situación que a su juicio, tiene «efectos distorsionadores en los mercados» por la dependencia que tiene la Unión de las energías fósiles. Y puso como ejemplo el conflicto por el precio del gas entre Ucrania y Rusia,cuya crisis provocó que millones de europeos se quedaran sin calefacción.Sobre las energías renovables González habló de una «retracción pública y privada», ante el miedo de que las políticas públicas de apoyo a estas alternativas «no se sostengan a lo largo del tiempo». En su opinión, «cuando vuelvan a subir los precios de las energías fósiles, cambiarán las prioridades».

