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Jueves, 21-05-09
Jamás ha utilizado el dinero del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y los fondos públicos para asuntos personales y define como «acusaciones mezquinas» aquellas que, «realizadas bajo el anonimato más deleznable», lo ponían en el punto de mira por haber gastado dinero del centro en su vivienda particular y en actividades de pesca en Mali, donde no estuvo en 2008, y caza en Senegal. Este es el argumento principal de la defensa que ayer realizó el director del Centro Nacional de Inteligencia, Alberto Sáiz, de su gestión de los fondos públicos del CNI, en el transcurso de su comparecencia en la Comisión de Defensa. Una comparecencia a la que acudió, a petición propia, para desmentir las acusaciones que apuntaban, sin pruebas, a un posible abuso de dinero público.
Pero junto a esta encendida defensa de su actividad, en la que incluso llegó a poner a disposición de la Comisión las facturas de las obras realizadas en su domicilio, sí que tuvo que reconocer que estas acusaciones, lanzadas desde el centro, reflejan que realmente el CNI «tiene un problema interno, es cierto, porque pasan estas cosas». Es en esta situación en la que enmarcó las informaciones sobre el uso irregular de estos fondos público, al afirmar que «hay personas que se descuelgan del trabajo colectivo» y que, realmente, «no son los tiempos de unanimidades. No todas las personas del centro están dispuestas a trabajar con el mismo ahínco y empeño».
El reconocimiento de este problema interno también lo situó en el momento en que cumplía sus cinco años de mandato al frente del CNI, y el Gobierno tenía que renovarle el cargo o proceder a su sustitución. «Han querido sembrar polémica antes de mi relevo», afirmó, a la vez que matizaba que ha sido una acusación puntual, que no se corresponde con un «ambiente de denuncia, ni de desagrado en el CNI». Además, subrayó que «los trabajadores están preocupados y enfadados con esta situación», ya que las denuncias han intentado «desprestigiar al centro» y a sus «muchos y buenos profesionales».
Entrando de lleno en las acusaciones y, antes de afirmar que «contra las calumnias es muy difícil defenderse», dejó claro que el CNI sólo ha financiado la instalación de medidas de seguridad en su domicilio. Las obras privadas «las he pagado de mi bolsillo», por un importe de 68.500 euros, dijo, y las facturas las puso a disposición de la Comisión de Defensa.
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