Actualizado Martes, 19-05-09 a las 13:53
Encapuchados, con un atuendo blanco y una bandera de España tapando sus bocas. En la primera gran manifestación de la recién estrenada legislatura de Alberto Núñez Feijóo, celebrada el pasado domingo bajo consignas del calibre de «ni un paso atrás» en la normalización del idioma gallego, la lluvia no arredró al imparable paraguas de colectivos resucitados de la era fraguiana, travestidos en sindicatos, asociacionismos libres y participaciones personales, como los ex de «Nunca Máis».
Pero la letanía de cánticos para la legalidad lingüística en la justicia, enseñanza, educación y administraciones públicas lidiaba con el silencio de los miembros de Ceivar, subidos al altillo de la céntrica Plaza de Galicia, en Santiago de Compostela. Su mensaje estaba en su pancarta: «Galicia Bilingüe (que es la plataforma presidida por la viguesa Gloria Lago, profesora de inglés, que lucha contra la imposición en la enseñanza), PP y PSOE enemigos del gallego. Españolismo, represión». Nada contra el BNG, presente en esta marcha.
Pero la letanía de cánticos para la legalidad lingüística en la justicia, enseñanza, educación y administraciones públicas lidiaba con el silencio de los miembros de Ceivar, subidos al altillo de la céntrica Plaza de Galicia, en Santiago de Compostela. Su mensaje estaba en su pancarta: «Galicia Bilingüe (que es la plataforma presidida por la viguesa Gloria Lago, profesora de inglés, que lucha contra la imposición en la enseñanza), PP y PSOE enemigos del gallego. Españolismo, represión». Nada contra el BNG, presente en esta marcha.
Apoyo sin fisuras a De Juana ChaosEntre el público que no participaba en la protesta convocada por la Mesa de Normaización Lingüística que dirige Carlos Callón, de corte nacionalista, se escuchaba el mismo comentario: «Esto parece el País Vasco. ¡Qué miedo dan! Uno siente terror al pasar siquiera por su lado con esa pinta». En su web, se definen como un «organismo popular antirrepresivo». Su sello está impreso en el comunicado contra las cadenas perpetuas a los presos políticos, denunciando la situación del etarra De Juana Chaos, cuando se había declarado en huelga de hambre («se ve impelido a arriesgar su propia vida para que le respeten sus derechos», suscribían); y también habían repondido por Uxío Caamaño y Xiana Rodríguez, los dos independentistas gallegos que colocaron una bomba en un cajero de Caixa Galicia, abanderando una campaña informativa para denunciar su situación. Estos dos jóvenes radicales fueron detenidos el 23 de julio de 2005 por la colocación del artefacto explosivo. Tras su paso por prisión, se anunciaba el juicio en noviembre de 2008 y Ceivar avisaba: «La dispersión es una medida política que se aplica a los políticos».
También ha publicitado Ceivar en su portal la campaña de apoyo a la Gentalha do Pichel, un local que los populares relacionan con grupos extremistas y que no tenía la licencia de funcionamiento en regla. Y su última hazaña está relacionada con el habla de su tierra. Esta organización ataca a la actual Xunta por adelantar que el gallego se va a «proteger, pero nunca a imponer» que es, en definitiva, la esencia del bilingüismo. Pero no convence a quienes parecen hacer de la inmersión -que no de la libertad- su única justificación política.



