Para unos, era un ídolo tan iluminado que lo llamaban el «dios del sol». Para otros, un despiadado terrorista que no dudaba en reclutar a niños en su Ejército e «inventó» los atentados suicidas. Aunque terroristas islamistas ya habían cometido antes ataques similares en el Líbano, la guerrilla tamil perfeccionó y aplicó en masa este sistema utilizando a más de 160 suicidas, entre ellos numerosas mujeres que seguían sus órdenes directas. Así era Velupillai Prabhakaran, el histórico cabecilla de los Tigres Tamiles que desde hace casi tres décadas luchaba por la independencia de esta minoría étnica -proveniente de la India- en el norte y este de Sri Lanka. Y parece que hay que referirse a él en pasado porque, según el Gobierno de esta isla del Océano Indico, Prabhakaran -ferviente admirador de Napoleón y de Alejandro Magno- cayó ayer abatido a manos del Ejército, que ponía así punto y final a una larga guerra civil que duraba ya 26 años.
Nacido el 26 de noviembre de 1954 en el seno de una familia tamil de clase media de Jaffna, al norte de lo que entonces era Ceilán, Prabhakaran creó con sólo 18 años los Nuevos Tigres Tamiles, un grupo que intentaba acabar con la discriminación que sufría su pueblo por parte de la mayoría cingalesa y propugnaba la creación de un Estado independiente de ideología marxista.
Tras abandonar los estudios y pasar a la clandestinidad, el joven revolucionario cruzó la raya que separa los ideales de la violencia y su organización cometió en 1975 el primer asesinato político al matar al alcalde de Jaffna. En mayo de 1976 fundó los Tigres para la Liberación del Eelam Tamil (LTTE), que en los 80 y 90 plantaron cara al Ejército de Sri Lanka y controlaron hasta un tercio del país.
Considerado un gran estratega militar, al Tigre Número Uno se le acusaba de una megalomanía y una crueldad sin límites, como demuestra el hecho de que entregara a sus hombres pastillas de cianuro para que lucharan hasta la muerte. Se le critica el no haber sabido aprovechar su posición de fuerza para dar el paso de guerrillero a hombre de Estado. Él optó por perpetrar atentados contra la India en lugar de llegar a un acuerdo de paz con el Gobierno de Sri Lanka, que ha acabado derrotándolo.

