
Obama y su equipo en la Casa Blanca
PEDRO RODRÍGUEZ | CORRESPONSAL WASHINGTON
Actualizado Martes, 19-05-09 a las 21:41
El presidente Barack Obama se interpuso este martes en el contaminante idilio de Estados Unidos con el motor de combustión interna al anunciar una serie de nuevos estándares para las emisiones contaminantes y el consumo de combustible de vehículos. Normativa que supone un giro radical con respecto a la Administración Bush al asumir el objetivo de lograr para el 2016 una flota de coches y camiones ligeros un 40 % más limpia.
La iniciativa de Obama, considerada como el mayor esfuerzo regulador desde la Ley de Aire Limpio de 1970, establece los primeros limites en Estados Unidos para las emisiones contaminantes de coches relacionadas con el cambio climático. Según el presidente, este plan supondrá a partir del 2012 un histórico cambio de rumbo hacia una economía basada en la energía limpia y menor dependencia del petróleo extranjero.
Además, el presidente Obama ha insistido en que su reforma ilustra un nuevo estilo de hacer las cosas en Washington, ya que cuenta con el respaldo de la maltrecha industria de Detroit. Una industria marcada por las ayudas del gobierno federal, la consumada bancarrota de Chrysler y una similar salida para General Motors que se podría materializar antes del primero de junio.
El ahorro equivaldría al crudo que importó EE.UU. desde Arabia Saudí, Venezuela, Libia y Nigeria en 2008
Con profundas implicaciones industriales, al imponer vehículos más pequeños y ecológicos, la Administración Obama obligará a que los fabricantes produzcan para el 2016 modelos con un consumo medio de 15 kilómetros por litro de combustible. Lo que supone un adelanto de cuatro años a lo previamente planeado. Además, se aspira a lograr una reducción de 900 millones de toneladas métricas en las emisiones de CO2.
Los nuevos listones asumidos por Washington supondrán un incremento en el coste de los vehículos estimado en más de mil dólares por unidad. Pero esos nuevos modelos también servirán para hacer frente a previsibles subidas a corto y medio plazo en los precios del petróleo. Según los cálculos manejados por la Casa Blanca, la reforma permitirá ahorrar el equivalente a 1.800 millones de barriles de crudo para el 2016, una cifra que equivale al crudo que importó EE.UU. desde Arabia Saudí, Venezuela, Libia y Nigeria en 2008.
Junto a estas regulaciones gubernamentales, siguiendo los estándares más estrictos deseados por California, el Congreso de Estados Unidos también contempla la organización de un "plan renove". Con incentivos de hasta 3.300 euros por consumidor para estimular la jubilación de los coches más antiguos y contaminantes.