Autocensura
Publicado Lunes, 18-05-09 a las 05:15
COSAS MÍAS
Las necrológicas constituyen el género antiperiodístico por excelencia. Frustrantes, irritantes en extremo para los lectores que aún somos fieles a ellas. En la mayoría, ni siquiera se encuentra la información esencial, o sea, la causa de la muerte. Por respeto a los deseos de la familia, por pudor, por miedo a la muerte. Por lo que sea, el caso es que las necrológicas dinamitan todas las reglas del buen periodismo.
En algunos casos, hasta límites extraordinarios. Como estos días, con la muerte de Antonio Vega. Querido lector, o usted se ha puesto manos a la obra y ha hecho periodismo de investigación sobre el periodismo o no habrá logrado enterarse de la relación de Antonio Vega con las drogas. Salvo alguna honradísima excepción, todo el periodismo español ha practicado una de las mayores autocensuras necrológicas que yo recuerdo. La heroína, completamente desaparecida de la biografía del cantante. O escondida entre montañas de información, como si de un pequeño detalle se tratara. A la altura de un disco más, de un viaje, de una pena de amor.
En un incomprensible deseo de mitificación del hombre, no sólo del artista. Sin distinción entre el admirable creador y el terrible ser humano autodestructivo. Como si la historia no estuviera llena de grandes artistas autodestructivos y lo segundo hiciera imposible lo primero. Un héroe del pop, lo calificó Juan Fernando López Aguilar. Que es el mensaje recibido por los jóvenes españoles. Y luego gastaremos dinero en campañas contra las drogas.

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