Los nacionalistas llevaron ayer a la calle su política de confrontación lingüística frente a los intentos de la Xunta presidida por Alberto Núñez Feijóo de alcanzar un consenso en esta materia, tan sensible para muchos ciudadanos. «Señor Feijóo, queremos jugar y aprender en gallego». Ese era el mensaje de la primera fila de la manifestación convocada en Santiago de Compostela por la oenegé del gallego y que portaban unos menores que, con sus padres, luchan para que el jefe del ejecutivo autónomo no derogue el decreto que regula el uso intensivo del idioma propio en la enseñanza. Caía un chaparrón y la manifestación se retrasó media hora. En los primeros puestos, Carlos Callón, presidente de la Mesa por la Normalización Lingüística, promotora de esta protesta en el Día de las Letras, dedicado esta vez al intelectual Ramón Piñeiro.
«Que se apropie del gallego -en alusión al mandatario galaico- y lo defienda con el ejemplo de las personas que están aquí», proclamó el responsable de la asociación de corte nacionalista promotora de la movilización. En las siguientes hileras, el BNG, con el portavoz nacional, Guillerme Vázquez, que emplazó a Feijóo a «tomar nota»; los ex «bloqueiros» del gobierno bipartito, Alfredo Suárez Canal, Fernando Blanco y Teresa Táboas; y cineastas, escritores y documentalistas.
El aplauso mayor fue para el galleguista Avelino Pousa Antelo, de 95 años, que afirmó: «Con gente como vosotros, Galicia no muere». El manifiesto leído reivindicó para el gallego el mismo estatus legal que el castellano y recriminó que, desde Madrid, haya quien pretenda convencer a la opinión pública «de que el español corre peligro».
Era el preludio de la exposición, hoy, del modelo lingüístico del gobierno regional. Un independiente asume el reto.

