La capilla ardiente con los restos mortales de Mario Benedetti ha quedado hoy instalada en el salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo (Parlamento) de Uruguay, donde decenas de ciudadanos desfilan ya para dar el último adiós al autor de "La tregua".
Poco después de que el féretro con los restos del poeta fuera colocado en el lugar, junto al escudo de Uruguay, el presidente uruguayo Tabaré Vázquez, se hizo presente para saludar a los familiares y amigos, acompañado por el vicepresidente de la República, y presidente del Parlamento, Rodolfo Nin Novoa.
Desde antes de la hora prevista para el inicio del sepelio, en la mañana de este lunes gris y con lloviznas en Montevideo, algunas personas se agolparon a las puertas del Parlamento en paciente fila aguardando para dar su saludo final a Benedetti, fallecido ayer a los 88 años.
El cantautor Daniel Viglietti, amigo del poeta y que puso música a varios de sus poemas, fue de los primeros en ubicarse frente al féretro. Las embajadoras de España, Aurora Díaz-Rato, y de Cuba, Marielena Ruiz Capote, fueron las primeras diplomáticas en llegar al Parlamento para presentar sus condolencias. Varias figuras de la cultura, la política, líderes sindicales, estudiantes y decenas de personas de diferentes generaciones comenzaron a acercarse al Palacio Legislativo para despedir al poeta. Los restos de Benedetti permanecerán durante el día de hoy en el Parlamento y mañana serán sepultados en el Panteón Nacional.
Una enfermedad intestinal crónica terminó ayer con la vida de uno de los poetas y novelistas suramericanos más populares y más prolíficos de la última mitad del siglo XX. En su casa de Montevideo -la capital del país que le vio nacer hace 88 años- Mario Benedetti se marchó con más de 80 libros de poesía, narrativa, teatro, crítica y ensayo a sus espaldas. También con premios tan prestigiosos como el Reina Sofía de Poesía (1999) o el Internacional Menéndez Pelayo (2005). Pero, sobre todo, dijo adiós el retratista de la clase media y de los burócratas; el poeta del compromiso y del exilio; el activista político que se enfrentó a las dictaduras suramericanas y que hasta el último día se significó como firme detractor de la política exterior estadounidense.
Miembro destacado de la «generación uruguaya del 45» surgida en torno al periódico «Marcha», sus libros participaron del «boom» de ventas de la narrativa latinoamericana de los años 50 a 70. Además, sus poemas fueron divulgados por algunos de los cantautores protesta más conocidos de la época, como Viglietti, Joan Manuel Serrat, Luis Pastor o Nacha Guevara.
Contra las etiquetas
Aunque siempre se etiquetó su obra literaria como de denuncia social, él siempre huyó de ello: «No me gusta -decía- que me pongan etiquetas, porque he escrito cuentos fantásticos, poemas de amor y ensayos metafísicos. Tengo más de 80 libros publicados de los cuales habrá sólo 6 ó 7 de tema político».
Mario Benedetti vino al mundo el 14 de septiembre de 1920 en Paso de los Toros,en Tacuarembo (Uruguay), pero a los cuatro años de edad se traslada a Montevideo, debido al trabajo de su padre que era farmaceútico. Cursa primaria en el Colegio Alemán de esa ciudad y continúa estudiando la secundaria como alumno libre. En 1963 obtiene su primer gran éxito al quedar finalista del Premio Bibliotecario Breve, de la Editorial Seix Barral de Barcelona, por su novela «Gracias por el fuego», censurada hasta 1974. Dos años más tarde rechaza la beca que le otorga la Fundación Guggemheim, de Estados Unidos.
Entre 1971 y 1973 desarrolla en Uruguay una intensa actividad política como líder del movimiento «26 de marzo», al que representa en la Mesa Ejecutiva del Frente Amplio, Coalición de Izquierda. Simultáneamente, dirige el departamento de Literatura Latinoamericana de la Facultad de Humanidades y Ciencias, en la Universidad de Montevideo, renunciando más tarde a formar parte de su claustro a raíz del golpe militar sufrido en este país.
En 1973 se exilia a Argentina, pasando después a Perú, donde es detenido, deportado y más tarde amnistiado. Se instala en Cuba en 1976 y un año más tarde se traslada a vivir a Madrid.
De su producción literaria destacan sus primeros libros narrativos entre los que se encuentran títulos como «Montevideanos» (1959), donde se describe la vida de los funcionarios públicos, con su sentido de la jerarquía y su moralidad. En sus novelas «La tregua» (1960), adaptada al teatro, la radio y la televisión, y llevada al cine en 1974, «Gracias por el fuego» (1963), también adaptada para el cine, y «El cumpleaños» (1971), se percibe un propósito crítico, con personajes y situaciones en los que se revela la mediocridad de los valores burgueses en un contexto urbano.
Paralelamente, Benedetti desarrolló una labor muy importante como poeta que ha ido recogiendo, en ediciones ampliadas bajo el título de «Inventario», colección que cuenta con títulos tan representativos como «Poemas de la oficina» de 1956, «Próximo prójimo» de 1965 y «A ras de sueño», publicada en 1967. En 1981 escribe «Geografías», libro inspirado en motivos del exilio, en el que reúne cuentos y poemas a la vez.

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