El programa, bautizado como "Explorers", está afiliado a los
Boy Scouts de América, nació hace 60 años y enseña a miles de adolescentes en Estados Unidos técnicas para enfrentar ataques terroristas, inmigración ilegal y violencia en la frontera.
"Tratamos de que nuestros niños y niñas sean auténticos americanos", dice a "
The New York Times" A. J. Lowenthal, ayudante del sheriff en Imperial County (California), qie dirige los ejercicios de los "valientes y honorables" Scouts.
Los responsables de los entrenamientos aseguran que no están pensados para ser aplicados más allá del campamento donde se simluan estas situaciones de crisis, que pueden ir desde la persecución de inmigrantes ilegales en la frontera con México hasta lidiar con terroristas o acabar con francotiradores en colegios y universidades.
Félix Arce, un participante de 16 años, comenta que le gusta la "disciplina" del programa. Algo que falta en su vida diaria. “Quiero ser abogado y aquí aprendo cómo se cometen los crímenes”, apunta al diario neoyorquino. Otra, Cathy Noriego, también de 16, confiesa que le atraen las armas (las que utilizan son de aire comprimido, aunque a veces disparan con pistolas de verdad). "Me gusta el sonido de los disparos".
De momento los Explorers no han recibido crítica alguna. Ni en su sede de Irving (Texas), ni a los voluntarios que dirigen los entrenamientos, si bien han tenido problemas en el pasado, con numerosos casos de agentes de policía que supervisaban sus práctivas acusados de abusar de los menores. Dos profesores de la Universidad de Nebraska publicaron un estudio sobre al menos una docena de casos en la última década. Como resultado, los "líderes" de los "exploradores" son instruidos para evitar este tipo de situaciones.
En el programa se han involucrado muchos agentes de la patrulla fronteriza, que forma parte del Departamento de Seguridad Interior. Son ellos los que dan forma a los cursos y preparan a los chicos como "potenciales agentes". Al igual que la iglesia ayuda a los Boy Scouts, entre los sponsors de Explorers destacan el FBI o los departamentos de policía y bomberos locales.
Su gran objetivo es "conseguir más agentes", dice April McKee, agente fronterizo y mentor de los ejercicios en California. Entre sus 12 programas destacan los relacionados con la aviación, medicina o ciencias. Pero sin duda los más populares son los más de 2.000 puestos de control de los Explorers en EE.UU., donde participan 35.000 de los 145.000 miembros. Desde los ataques del 11-S y las guerras en Irak y Afganistán, muchos de estos puestos se centran en la lucha contra el terrorismo, inmigración ilegal o tráfico de drogas y de personas frente a sus cometidos anteriores, más básicos.
En estos puestos sólo pueden participar chicos y chicas de 14 a 21 años, aunque "los tomamos con 13 y medio porque preferimos incumplir ese mínimo que perderlos”, apuntan.
Y así como existen las "hockey moms", esas madres que no se pierden un solo partido de sus hijos (el concepto dio la vuelta al mundo con ex candidata a la vicepresidencia, la republicana de Alaska Sarah Palin), existen "Explorers dads", padres que van a las competiciones y ayudan en los entrenamientos.
En uno de los concursos en Arizona se vistieron de árabes. “Si queremos que sepan cómo son los terroristas de Oriente Medio, tendrán que reconocerlos. ¿Llamarían a esto una decisión políticamente incorrecta?”, pregunta Lowenthal.
Departamentos de policía, prisiones estatales o una gran presencia de agentes fronterizos y de inmigración son algunos de los ingredientes que le dan "autenticidad" a estas prácticas en las que los menores se visten de uniforme y juegan a la guerra.