Actualizado Miércoles, 13-05-09 a las 19:55
Benedicto XVI ha calificado el muro de Cisjordania de «trágico» y ha puesto su confianza en que se derribe algun día. «En un mundo en el que las fronteras se abren cada vez más al comercio, a los viajes, a la movilidad de la gente y a los intercambios culturales es trágico ver que todavía se levanten muros», ha denunciado esta tarde el Sumo Pontífice durante su visita al campo de refugiados palestinos de Aida, a dos kilómetros de la ciudad Cisjordana de Belén.

Pero al mismo tiempo, se ha mostrado esperanzado de que el muro desaparezca porque, «aunque se construyen con facilidad, sabemos que no duran para siempre, pueden ser derribados»..

Con el muro contruído por Israel en Cisjordania, la torre de vigilancia y la alhambrada como telón de fondo, el Papa ha asegurado que el muro provoca el «punto muerto» en las negociaciones entre israelíes y palestinos.

Sus palabras, pronunciadas en el patio de un colegio de niñas del campo de refugiados de Belén, han vuelto a estar cargadas de sentimientos y de empatía con el dolor ajeno. «He visto con angustia la situación de los refugiados y he visto como el muro, que se introduce en vuestros territorios separando los vecinos y dividiendo las familias, rodea el campo de refugiados y oculta buena parte de la ciudad de Belen», ha dicho.

El Papa ha asegurado a los refugiados que les recuerda constantemente en sus oraciones y especialmente a los que han perdido sus casas y a sus seres queridos durante el reciente conflcito de Gaza. «Sé que muchas de vuestras familias estan divididas por el encarcelamiento de algunos miembros o por las restricciones a la libertad de movimiento y que muchos de vosotros habéis sufrido pérdidas de familiares durante las hostilidades».



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