Fachada del mercado de San Miguel
FOTO: FRANCISCO SECO
FOTO: FRANCISCO SECO
Actualizado Miércoles, 13-05-09 a las 11:57
Cuando los socios de El Gastrónomo de San Miguel, grupo formado por profesionales liberales, decidió rehabilitar el Mercado de San Miguel no pensaron que tendrían que apuntalar el edificio «pilar a pilar». Fue un arduo trabajo que ahora, tras dos años y medio de obras, ve por fin la luz. Y lo hará hoy,exactamente 93 años después de su inauguración.
Este singular edificio, declarado Bien de Interés Cultural en categoría de monumento, es el único mercado de hierro que ha logrado sobrevivir en Madrid, tras la desaparición del de la Cebada y los Mostenses. Por ello, la intervención en este espacio tan emblemático del Madrid de los Austrias ha tenido en cuenta el marco histórico en el que se asienta.
Como asegura Víctor Alarcón, director del proyecto Mercado de San Miguel, «las obras han sido difíciles, ya que al diseño inicial hubo que sumarle un plan de consolidación de toda la estructura». No en vano, el agua salada de las pescaderías que se filtraba por las alcantarillas dañó el hierro de sus columnas.
«Contenedor» historicista
Ahora, tras un gran trabajo de rehabilitación, el Mercado de San Miguel luce esplendoroso, con la marquetería de roble y cristal, sus farolas fernandinas —copia de las del Palacio Real—, el suelo de granito, los pilares de hierro fundido, las palomillas...
Este gran «contenedor» historicista, que revaloriza el proyecto arquitectónico que realizó en 1916 Alfonso Dubé y Díez, acoge 33 puestos, diseñados de forma individualizada dependiendo de su uso y necesidades. En ellos se combina el producto, el ocio y la cultura para, en palabras de Alarcón, «dar vida a un nuevo concepto: el Mercado Tradicional del Siglo XXI».
Y es que la oferta de calidad, frescura y temporalidad de los alimentos que allí se encuentren irá ligada a una oferta cultural y de ocio inédita hasta ahora en los mercados nacionales. De esta forma, los puestos de San Miguel crearán un singular mosaico de productos y artículos relacionados con la gastronomía y la alimentación. Como aseguran sus promotores, los comerciantes que se asientan en este espacio son expertos en su ramo y especialistas punteros. Sin embargo, no por ello sus precios serán exorbitantes; al contrario, aquí se podrá encontrar la mejor calidad al mejor precio.
Los puestos
Es el caso de Víctimas del Celuloide (floristería), Vinçon (cacharrería), Lonxanet (pescado), La Casa del Bacalao (salazones, ahumados y conservas de pescado), Les Boucheries (carnicería), L'Artesa de Gallent (panadería), La Flor (frutería), Mas Goumerts y Carrasco-Guijuelo (charcutería), Horno San Onofre y V (pastelerías), Il Pastaio (pasta fresca), Lhardy (comidas preparadas), Pinkleton & Wine (bodega), Daniel Sorlut (ostras y champán), Laie (librería gastronómica)...
De esta forma, el público, además de realizar la compra —o después de ir al cine o al teatro—, podrá hacer un descanso en su cafetería o en su cervecería. Allí podrá degustar un café de comercio justo de Intermón Oxfam, encurtidos de Manuel Yagüe y Hans Redhammer, frutos secos de Casa Gispert o cualquier producto de la pescadería realizado al momento (por algo la cervecería lleva por nombre El Pescado Original...).
Este renovado mercado, el único privado de España, abre sus puertas de lunes a domingo, de 10.00 a 02.00 horas. Ante un horario tan extenso, no es de extrañar que, en su zona central (dotada con un sistema broadcast con el fin de utilizarlo como plató televisivo), esté previsto la celebración de talleres, conciertos, conferencias...

