El debate sobre el estado de la Nación puede dejar aislado otra vez al presidente del Gobierno en el Parlamento

El presidente Zapatero afronta su primer debate sobre el estado de la Nación con el viento en contra, en el momento más crítico de sus cinco años de mandato. Será su séptimo debate, el cuarto como jefe del Ejecutivo, pero nunca antes había tenido tan pocos apoyos en el Parlamento como ahora, y nunca antes el estado de la Nación había sido tan negativo, con más de cuatro millones de parados y una crisis económica que aún no ha tocado fondo y que se ha cobrado la cabeza del vicepresidente económico, apenas un año después de las elecciones generales.
Según la costumbre iniciada en 1983, con Felipe González en La Moncloa, el Gobierno envió una comunicación al Congreso para pedir el debate sobre política general, que comenzará hoy a las 12 horas, con la intervención de José Luis Rodríguez Zapatero. El Gobierno ya ha anunciado que planteará nuevas iniciativas, dirigidas a contener la destrucción masiva de empleo y anticipar la recuperación económica.
Para ello, el jefe del Ejecutivo confía en alcanzar acuerdos con los grupos parlamentarios. No lo tendrá nada fácil, porque chocará con el escepticismo y la falta de confianza de la mayoría de las formaciones políticas, como ya le demostraron en el último debate en el Pleno, el 22 de abril, cuando Zapatero compareció para explicar la remodelación de su gabinete. El torrente de críticas hacia su gestión y su «incapacidad» para luchar contra la crisis, como subrayaron varios portavoces, resultó espectacular. Fue un auténtico baño parlamentario, que hoy y mañana podría repetirse. La confianza perdida no se recupera en quince días.
Un mitin electoral
El jefe de la oposición, Mariano Rajoy, intervendrá a las cuatro de la tarde. Ahí comenzará lo mejor de un debate que, a la fuerza, estará marcado por la crisis y por las elecciones europeas del 7 de junio, en las que, según todas las encuestas menos la del CIS, el PP será el más votado. El riesgo es que Zapatero y Rajoy conviertan el hemiciclo en un mitin electoral y los ciudadanos perciban que los políticos discuten mucho, pero no logran coger el toro de la crisis por los cuernos.
El presidente del PP expondrá sus propuestas en la línea de las 12 medidas incluidas en su plan anticrisis. Algunas de ellas, las que se refieren a las ayudas a los autónomos y a las pymes, ya han obtenido el respaldo de la Cámara. Rajoy insistirá en la bajada de impuestos, la reforma laboral y las ayudas a las familias. El PP es muy escéptico ante la mano tendida de Zapatero y exigirá un giro de 180 grados en su política.
El origen de la debilidad parlamentaria extrema del PSOE hay que buscarlo en el 1 de marzo, día de las elecciones autonómicas en Galicia y País Vasco. La victoria del PP en Galicia dejó sin efecto el pacto no escrito entre el PSOE y el BNG, uno de sus dos socios, junto al PNV, que permitieron al Gobierno sacar adelante los Presupuestos Generales de 2009. En el País Vasco, el lazo que pudiera existir entre socialistas y nacionalistas vascos se rompió bruscamente, y hoy por hoy el portavoz del PNV, Josu Erkoreka, practica una oposición que nada tiene que envidiar a la de Mariano Rajoy.
Desde ese momento, cada votación en el Pleno del Congreso ha supuesto una trabajosa negociación para el PSOE, siempre con la calculadora en la mano para saber si, voto a voto, podía eludir la derrota. No dudó en votar iniciativas del PP, incluso alguna dirigida contra el Ejecutivo -apoyó una moción de los populares «sobre el fracaso del Gobierno» en el proceso de Bolonia-. Su primera derrota se produjo el 28 de abril, cuando la mayoría de la Cámara aprobó una moción del PNV que instaba al Gobierno de Zapatero a eliminar un ministerio, en aras de alcanzar mayor austeridad. Los aliados del PSOE en este caso fueron UPyD, IU, UPN y Coalición Canaria. Un frente no demasiado «izquierdista».
El presidente Zapatero lanzará hoy varios guiños a la bancada de la izquierda, previsiblemente, en forma de iniciativas de carácter social (como dar más cobertura al desempleo) con el objetivo de ganarse adeptos. Su punto de mira está en el Grupo de ERC-IU-ICV (cinco diputados), el BNG (dos diputados) y Coalición Canaria (dos). En total, nueve diputados, que sumados a los 169 del Grupo Socialista le salvarían los tres años que quedan de la legislatura.
La financiación, de fondo
Por partes. Los tres diputados de Esquerra Republicana no quieren oír hablar de un pacto estable hasta que no se solucione la financiación autonómica de manera satisfactoria para Cataluña. Su portavoz, Joan Ridao, blandirá la «carpeta catalana», donde además de financiación pedirá las transferencias pendientes, como Cercanías. Mientras no se cumpla el contenido de esta carpeta, Zapatero puede olvidarse de un pacto con ERC, salvo asuntos muy puntuales.
Izquierda Unida, es decir Gaspar Llamazares, exige un giro radical a la izquierda para empezar a hablar de un acuerdo de colaboración. La prueba de la verdad será el debate de las resoluciones. IU pide un programa de empleo y formación de 6.800 millones de euros para el millón de personas que han agotado toda prestación. «No sólo debe haber un cambio de ritmo, sino también de rumbo hacia la izquierda», insiste Llamazares.
El BNG y Coalición Canaria, así como el único diputado de UPN, Carlos Salvador, parecen dispuestos a apoyar al Gobierno siempre que se acuerde de lo «suyo»: de sus comunidades.
Y ahí se acaba el terreno para el Gobierno. El Grupo Catalán de CiU (diez diputados) no quiere ser el salvavidas de Zapatero en su momento más crítico. Su portavoz en el Congreso, Josep Antoni Duran Lleida, cree que Zapatero volverá a mostrar su forma de entender la política, «siempre a muy corto plazo». El contenido de su intervención será de «moción de censura», según ha explicado: «Haremos una demostración explícita de que por nuestra parte el presidente del Gobierno no tiene la confianza». CiU reclamará medidas de apoyo a las pequeñas y medianas empresas, más respaldo al sector automovilístico y volverá a pedir un pacto de Estado para salir de la crisis.
Comunicado del PNV
Del portavoz del PNV, Josu Erkoreka, se espera hoy una de las intervenciones más duras y ácidas contra el presidente del Gobierno, quien no deja de lanzarle piropos (del tipo: qué buen parlamentario y qué responsable es usted), pero que de momento tiene que sufrir el despecho de los nacionalistas. Erkoreka se centrará en la «nefasta» gestión de la crisis, según un comunicado del Grupo Vasco. A su juicio, se trata de un Gobierno «que carece de ideas económicas firmes y que nadie sabe hacia dónde camina, un Gobierno que no tiene un plan y que no escucha ni dialoga con el resto de fuerzas», y recordará a Zapatero que «él es el único responsable de su aislamiento parlamentario, su completa inestabilidad política y la incapacidad de liderazgo absolutamente inaceptable». Y esto es sólo el comunicado previo.
Cada grupo podrá presentar hasta 15 resoluciones, que se votarán en el Pleno del martes 19 de mayo. Los portavoces tienen todo el puente (el viernes es fiesta en Madrid) para llegar a acuerdos y sumar mayorías para aprobar sus propuestas.




