Valoración:
La proliferación de causas en la Audiencia Nacional entorpece la política exterior
Lunes, 11-05-09
La proliferación de procedimientos de «jurisdicción universal» en la Audiencia Nacional está provocando serios quebraderos de cabeza en el Ministerio de Asuntos Exteriores por la repercusión negativa que puede tener en las relaciones con los países afectados, según reconocieron a ABC fuentes diplomáticas. En algunos casos, se trata de países con los que España no ha tenido siempre una relación fácil, como Estados Unidos o Israel, o con los que se estaba intentando mejorar los intercambios económicos y políticos, como China.
Las protestas de esos países han sido, en algunas ocasiones más discretas, por vía diplomática, y en otras, airadas y públicas, reclamando actuaciones al Gobierno, a pesar de que éste, por la división de poderes y tal como está la ley, no puede intervenir. No obstante, la Fiscalía se ha opuesto en la mayoría de los casos a la admisión de las querellas.
El reciente conflicto del Ejecutivo con la Audiencia Nacional sobre qué hacer con los piratas apresados por la Armada en aguas de Somalia añade aún mayor preocupación por los efectos negativos para la imagen de España. En este caso, el Gobierno tendría que dar explicaciones en la Unión Europea si no se cumple el convenio suscrito por Bruselas con Kenia para entregar a este país a los detenidos por actos de piratería.
Entre las críticas más claras a nivel bilateral están las formuladas desde Israel, después de que el pasado mes de enero el juez Fernando Andreu admitiera a trámite la querella contra un ex ministro de Defensa y seis altos cargos militares por un ataque a Gaza. Entonces, el ministro israelí de Defensa, Ehud Barak, calificó la querella de «delirante». Cuando el pasado día 5 Andreu decidió continuar con la investigación por estimar que en Israel no se estaba haciendo, las críticas del Gobierno de Tel Aviv se repitieron. La situación no hace más que empeorar las relaciones entre España e Israel, que no han discurrido en los últimos años por unos cauces precisamente tranquilos.
Estados Unidos
También con Estados Unidos las actuaciones judiciales han provocado roces entre los dos países. Sucedió cuando en el año 2007, aún con la Administración Bush, el juez Santiago Pedraz procesó por crímenes de guerra y asesinato a tres militares norteamericanos presuntamente implicados en la muerte en Irak del cámara de Telecinco José Couso.
Ahora el problema está relacionado con Guantánamo. La querella presentada contra seis ex altos cargos de Bush como responsables jurídicos de la creación de ese centro de detención no gustó al equipo de Barack Obama, quien dijo que lo que hay que hacer es «mirar hacia delante». El caso tampoco ha gustado en Moncloa porque se produce en un momento en que el Ejecutivo trata de recomponer las relaciones con Washington.
Otro frente se ha abierto con China después de que Pedraz cursara una comisión rogatoria para interrogar como imputados a seis miembros del Gobierno y el Ejército chinos por ataques contra la población tibetana en los que podrían haber muerto más de 200 personas. La primera reacción fue de un miembro de la sección política de la Embajada china en Madrid, quien advirtió de que si Pedraz ponía los pies en ese país asiático «será detenido por injurias» y «tendrá su merecido».
Ruanda y Marruecos
Además, tras el procesamiento de 40 militares ruandeses por crímenes contra la población civil, el actual Gobierno de Ruanda ha transmitido a Exteriores que ve esa actuación como algo político más que jurídico. Más comedida ha sido la reacción de Marruecos ante la admisión de una querella por el juez Garzón contra 13 altos cargos por el «genocidio saharaui».
Valoración:

Enviar a:

¿qué es esto?


Comentarios: