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Lunes, 11-05-09
Juan Pablo Urtizberea llevará toda su vida una cicatriz en el abdomen y otra en la espalda, pero podrá lucirlas con orgullo. El acero penetró en su barriga unos 15 centímetros provocándole una herida muy grave y rozó su espalda casi superficialmente mientras intentaba salvar la vida de Yasmina, que acababa de ser degollada por su ex pareja. Juan Pablo viajaba en la madrugada del viernes en moto. Vio una colisión entre dos vehículos. Paró para ayudar y se encontró un asesinato cruel y violento. No lo dudó. Intervino para socorrer a la mujer y acabó siendo agredido por el asesino.
Ha pasado la primera noche en el hospital -saldrá en un máximo de 15 días- y su principal pensamiento, según explica su mujer, Conchi Miranda, es para la víctima mortal: «Mi marido va a salir a delante, pero ella, para Yasmina todo se acabó». Es el mensaje que ha transmitido Juan Pablo a los suyos. Por ello Conchi asegura que su esposo no se ha arrepentido «en ningún momento» de su actuación y que «volvería a hacer sin pensárselo».
Se la ve tranquila, un punto orgullosa y otro punto inquieta. «Sé lo que ha pasado pero no he reaccionado todavía». Preguntada por lo ocurrido, afirmó que «por respeto a la familia» de Yasmina prefiere no contar lo que su marido le ha revelado ya que es «muy fuerte». Volviendo al héroe de Irún, Maite, una de sus dos hermanas añadía: «Está bien, incluso está gastando bromas para que no nos preocupemos demasiado»
Urtizberea, irundarra de 49 años, es un hombre muy conocido y apreciado en el barrio de Ventas. De carácter alegre y extrovertido, es miembro de la asociación de vecinos y de la compañía del barrio para San Marcial -«de la tradicional», remarca uno de sus amigos-, en la que lleva saliendo «toda la vida», los últimos 14 años como alférez, y de la que este año ha sido elegido banderín.
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