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La UE estudiará reducir la jornada laboral a cambio de horas de formación
AFP Celestino Corbacho
Viernes, 08-05-09
Los líderes europeos habían dicho que debían celebrar una cumbre sobre el empleo y la han reducido a una reunión de «Troika» y aún así incompleta. Dijeron que tomarían medidas y no han conseguido más que un documento de principios para tratar de llegar a un acuerdo en el Consejo Europeo de Bruselas el mes que viene. Por parte española, en lugar del presidente del Gobierno asistió el ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, que no quiso participar en la conferencia de prensa final, junto a los representantes de la presidencia checa y el primer ministro sueco, la próxima presidencia europea, previa a la de España.
En la reunión estaban sentados, además de los tres países, la Comisión Europea con su presidente José Manuel Barroso y el titular de Empleo, Vladimir Spidla, y los representantes de los empresarios y los sindicatos europeos. Fueron los sindicatos los que no quisieron aceptar el documento en el que aparece una decena de propuestas en las que la presidencia checa ha intentado conciliar las tesis de los que como España quieren reforzar la protección legal del empleo y de los desempleados, frente a los que como Suecia esperan que sean las reformas esenciales y la mayor liberalización de la economía las que vuelvan a dinamizar el mercado de trabajo. Algunas fórmulas proponen, por ejemplo, un «ajuste de los tiempos de trabajo» consistente en jornadas más cortas, como quieren unos, pero aprovechando el tiempo restante para periodos de formación «como hacen algunas empresas» en palabras del presidente Barroso.
Algunos como el primer ministro checo Mirek Topolanek piensan que «ya hemos llegado al fondo de las medidas financieras que podíamos tomar, ya se empiezan a ver los efectos y ahora lo que hacen falta son reformas» para mejorar «la empleabilidad de los trabajadores a través de la formación y la movilidad». Frente a ello, el representante de la confederación europea de sindicatos, John Monsk, cree que «la Unión Europea debe tomar partido vigorosamente por el empleo, o la gente se volverá al nacionalismo» y ven la declaración de Praga «como una base de discusión para un acuerdo social».
Los dirigentes hablaron del futuro de las pensiones y del estudio que ha hecho la Comisión Europea sobe el que Barroso dijo se trata de «datos empíricos». Aunque no se refirió a ninguno en concreto, el primer ministro sueco Friedric Reinfeld, fue aún más allá en sus comentarios al decir que en estos momentos «hay países que no hacen caso de las recomendaciones de la OCDE o el Banco Mundial, y eso explica que las cosas son como son allí».
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