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Viernes, 08-05-09
El Banco Central Europeo recortó ayer su tipo de interés principal en otro cuarto de punto, dejándolo en un mínimo histórico del 1%. Al tiempo anunció una serie de medidas para reactivar el estancamiento económico general en la Eurozona.
Jean Claude Trichet anunció ayer en Fráncfort medidas «no convencionales», al reconocer que el BCE abandona su discurso único anti-inflacionista, de sus diez primeros años, y se involucra también en el crecimiento económico, con la disposición de crédito. De ello dará más detalles en su reunión del 4 de junio.
El Eurosistema comprará obligaciones garantizadas en euros, de entidades europeas, por un valor estimado en principio en unos 60.000 millones; y las operaciones financieras de préstamo y refinanciación se extenderán de 6 a 12 meses, ambas medidas con el fin de mover a los bancos a prestar a más largo plazo y promover la liquidez, que pese a las ingentes inyecciones no alcanza aún a empresas y hogares.
Trichet estimó que el precio del dinero acordado «por unanimidad» por su consejo de gobierno se encontraría ahora en un nivel que calificó como «adecuado». El presidente del banco ha rehusado antes políticas de intereses del 0%, como las practicadas por EE.UU. o Japón y el Banco de Inglaterra quiso mantener ayer su tasa estable en el 0,5%.
Sin embargo, en esta ocasión, Trichet no descartó la posibilidad de nuevos recortes, si así fuera requerido, al agregar en la conferencia de prensa que «no hemos decidido que ese sea el límite más bajo al que podamos llegar, sean cuales sean las circunstancias futuras». El miembro del consejo de gobierno del BCE por el Bundesbank, Axel Weber, advertía recientemente de que situar el tipo rector de la Eurozona por debajo del 1% implicaría el riesgo de provocar una paralización del mercado interbancario privado.
Pero Trichet recordó que la economía mundial sufre una fuerte contracción y la economía de la zona del euro y el conjunto de la UE perderá un 4% en 2009. La recesión se prolongará hasta el año próximo y, para entonces, la UE sumará un deficit de un 7,3% y una tasa de desempleo de un 11,5%, según previsiones de la Comisión Europea.
Sin embargo dijo empezar a divisar «las primeras tímidas señales de estabilización». Los indicios de afianzamiento serían aún de bajo nivel, serán muy graduales y la recuperación no llegará hasta 2010 pero aventuró que «el segundo semestre no será tan malo». La tasa de paro en la zona euro alcanzó en marzo el 8,9%, frente al 7,2% de hace un año, con dos décimas más que en febrero.
Las expectativas de inflación siguen «firmemente ancladas» y en niveles inferiores a plazo medio al 2% que el BCE estima necesario para garantizar la estabilidad de precios. Este mes se mantuvo en el 0,6% interanual, igual al mes anterior y en el nivel más bajo desde 1997. Esto, sumado a la debilidad de la coyuntura, ha propiciado la bajada de tipos, pues los comentaristas recuerdan que los intereses bajos abaratan los créditos para empresas y consumidores, estimulando así la economía. El BCE mantuvo asimismo las tasas sobre depósitos en el 0,25%.
Más barato que nunca
El dinero está más barato que nunca y la autoridad monetaria parece no haber defraudado a los analistas, que contaban con esta decisión y estiman que podría ser la última de la senda bajista iniciada en octubre, cuando los tipos estaban en el 4,25%.
Los expertos coincidían ayer en pronosticar que el último recorte supondría el final de la serie, al menos por dos o tres meses. Una posible alza del precio de las materias primas podría constituir uno de los factores determinantes. En adelante el BCE empleará medidas no convencionales para combatir la recesión. Las publicadas ayer se habrían adoptado «desde una profunda discusión por unanimidad» y pretenden fomentar los préstamos bancarios, contribuir a la mejora de la liquidez en importantes segmentos del mercado de deuda privada y relajar las condiciones de financiación.
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