Publicado Jueves, 07-05-09 a las 20:04
Las parejas con hijos resisten mejor a la crisis. Madres solteras, padres divorciados y jóvenes solteros corren más fácilmente el riesgo de hundirse rápidamente en la pobreza.
Esas son las conclusiones puramente estadísticas, sin comentarios ni reflexiones morales de ningún tipo, del último estudio sociológico del Institut national de la statistique et des études économiques (INSEE).
Con 62,4 millones de habitantes, en Francia viven hoy unos 7.8 millones de hombres y mujeres “en el umbral de la pobreza absoluta”. Son sobre todo hombres y mujeres solitarios, madres solteras, padres con hijos, jóvenes emancipados prematuramente.
Según el INSEE, la pobreza es cinco veces más alta en las “familias monoparentales” (30,3 por ciento de pobres) que en las familias sin hijos (6,4 por ciento de pobres). Estadísticamente, las familias con hijos son el sector social donde hay menos pobres, en torno al 13,2 por ciento.
Por el contrario, el 16 por ciento de los hombres o mujeres que viven solos son víctimas de la pobreza. Esa cifra “evoluciona a la alza”, comentan los especialistas. Un tercio de las “familias monoparentales” viven con recursos próximos al umbral de la “pobreza absoluta”. Y el 85 por ciento de esas familias son madres solteras.
En caso de ruptura conyugal, el fin del matrimonio precipita con frecuencia nuevas formas de pobreza, en detrimento de la mujer. En los matrimonios rotos entre el 2003 y el 2005, en Francia, el nivel de vida cayó rápidamente por debajo del 31 por ciento. Y es la esposa divorciada o separada es la que más sufre, en pérdida de poder adquisitivo.
Entre los jóvenes de menos de 30 años se reproducen los mismos desequilibrios. Su nivel de vida descendió un 20 por ciento en los últimos cinco años. Pero sufrieron menos los jóvenes emancipados que habían contraído matrimonio o vivían en pareja, oficialmente.
La fiscalidad, las “economías de escala”, los ingresos, la estabilidad familiar, son percibidos por los sociólogos como “factores determinantes”, favorable al matrimonio, en detrimento del nomadismo o la vida solitaria.
En otro terreno, el 35,4 por ciento de los 2,5 millones de parados franceses viven hoy en el umbral de “la pobreza absoluta”.

