Publicado Miércoles, 06-05-09 a las 19:11
Las facultades de Medicina han pedido en el Senado la implantación de una prueba específica y adicional a la Selectividad que evalúe la «vocación y habilidades» de los candidatos a acceder a sus estudios.
Esta propuesta ha sido defendida en el Senado por el presidente de la Conferencia de Decanos de Facultades de Medicina, Joaquín García-Estañ, tras comparecer en la ponencia de estudio de las necesidades de recursos humanos en el Sistema Nacional de Salud (SNS) de la Cámara Alta.
García-Estañ indicó que se trata de una medida que llevan proponiéndo desde hace largo tiempo y siempre «cae en saco roto». No obstante, expresó su confianza en la nueva Selectividad que, a partir del curso 2009-10, valorará las materias optativas dependiendo de los estudios solicitados y podrá medir otras capacidades de los alumnos que aspiren a estudiar Medicina.
Ahora, para acceder a Medicina se valora la calificación obtenida en las pruebas de acceso a la Universidad. Esto, según el presidente de la Conferencia de Decanos, encierra el riesgo de que «un alumno que tiene una gran vocación pero se ha quedado con un 6 de media no llegue a ser un buen médico». Además, advirtió de que «las facultades de Medicina privadas pueden elegir a sus alumnos».
Con todo, García-Estañ se opuso en el Senado a suprimir los «numerus clausus», ya que son «un instrumento de planificación para la única licenciatura que requiere especialización para ejercer». Para el presidente de los decanos de Medicina, el «auténtico cuello de botella» está en la regulación de la formación especializada, ya que «año tras año las pruebas MIR tienen muchos más solicitantes que plazas ofertadas». Asimismo, criticó la creación de nuevas facultades de Medicina cuando «no son necesarias tantas y provocarán un exceso de profesionales».
El pasado mes de marzo, el entonces ministro de Sanidad, Bernat Soria, pidió ampliar al menos hasta 7.000 el número de plazas para estudiar Medicina. La titular de Ciencia e Innovación, Cristina Garmendia, que también entonces gestionaba la Universidad, dilató una respuesta definitiva hasta que la Conferencia General de Política Universitaria trate el tema.
La Conferencia de Decanos expresó su preocupación por al apertura indiscriminada de centros que impartan medicina y, en todo caso, dijo, que la medida tendría un coste adicional de 90 millones de euros. El nuevo ministro de Educación, Ángel Gabilondo, se ha comprometido a estudiar el tema con lo sectores afectados.

