Actualizado Jueves, 07-05-09 a las 09:59
El famoso hombre de Flores encontrado en Indonesia vuelve a estar de actualidad por una nueva investigación científica sobre sus orígenes. En contra de la hipótesis más espectacular que otorgaba al diminuto hombrecito la categoría de una nueva especie de homínido nunca antes vista, la última interpretación de sus restos lo sitúa de nuevo en las últimas fases de la escala de la evolución humana. Paleontólogos del Museo de Historia Natural de Londres han concluido que el «hobbit» -recibió este nombre por su semejanza con los personajes creados por Tolkien- es en realidad un homo erectus con el cuerpo y el cerebro especialmente pequeños… ¡porque vivía en una isla!
Según publica la prestigiosa revista «Nature» en la edición de esta semana, los investigadores han llegado a esta conclusión tras examinar los cráneos de extintos hipopótamos enanos de Madagascar. Los científicos descubrieron que estos animales desarrollaron cerebros significativamente más pequeños en relación a su cuerpo si se comparan con sus congéneres del África continental.
La doctora Eleanor Weston, que dirige la investigación del museo londinense, recuerda que el Homo floresiensis «tiene unas proporciones faciales normales pero el cráneo del tamaño del de un chimpancé, lo que dejó perplejos a los científicos». Para ella, la explicación más probable radica en que el «hobbit» «vivía aislado en la isla de Flores» y rechaza las teorías que dicen que se trata de «un individuo anormal o de otra especie, como se había sugerido».
Cerebros un 30% más pequeñosLa especialista sustenta su hipótesis en el caso de los hipopótamos pigmeos de Madagascar. En el pasado, existían tres especies de hipopótamos en la isla. Los científicos no están seguros de cuándo llegaron, pero sus restos persisten durante los últimos 6.000 años. Aunque el fenómeno del enanismo en las islas está bien documentado en grandes mamíferos, que esté acompañado de la reducción del tamaño del cerebro, como Weston y su compañero del Museo de Historia Natural Adrian Lister encontraron, nunca se había demostrado tan claramente con anterioridad. La escala entre el cerebro y el cuerpo de estos mamíferos pudo deducirse por la relación entre el cerebro y el tamaño del cráneo.
Los especialistas descubrieron que los tamaños del cerebro de los extintos animales enanos eran un 30% más pequeños que los de sus ancestros del África continental. Si el modelo de los hipopótamos se aplica al típico Homo erectus, «la capacidad cerebral resultante es comparabale a la del Homo floresiensis».
La explicación es la siguiente: Según Weston, «puede ser ventajoso para la superviviencia de los animales que se encuentran aislados en islas convertirse en enanos. Además, el cerebro es un órgano muy 'costoso', porque usa un montón de energía».

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