Ibarretxe, hoy en el Parlamento Vasco / TELEPRESS
Publicado Martes, 05-05-09 a las 19:58
La anunciada salida del peneuvista Juan José Ibarretxe pone fin a una etapa de radicalización del nacionalismo, que envenenó la vida política en el País Vasco y lanzó el mayor órdago al Estado de la actual etapa democrática.
Continuador de la senda abierta por su partido con el pacto de Estella con las fuerzas abertzales, su plan soberanista, conocido como «Plan Ibarretxe» y frenado con contundencia en el Congreso de los Diputados, ha marcado su década al frente de Ajuria Enea.
Tras el rechazo parlamentario, siguió impulsando una consulta ilegal con la que tratar de mantener vivo un debate que, pensaba, le daba réditos electorales. Hasta el pasado marzo.
Con apoyo de EH
Juan José Ibarretxe llegó a la Presidencia del Gobierno vasco en 1999 con el apoyo de Euskal Herritarrok, la marca parlamentaria que utilizaba en aquel momento la izquierda abertzale. Volvió a presentarse en las pasadas elecciones del 1 de marzo y, a pesar de obtener un apoyo mayoritario en las urnas, no alcanzó la mayoría suficiente para formar gobierno.
Continuador de la senda abierta por su partido con el pacto de Estella con las fuerzas abertzales, su plan soberanista, conocido como «Plan Ibarretxe» y frenado con contundencia en el Congreso de los Diputados, ha marcado su década al frente de Ajuria Enea.
Tras el rechazo parlamentario, siguió impulsando una consulta ilegal con la que tratar de mantener vivo un debate que, pensaba, le daba réditos electorales. Hasta el pasado marzo.
Con apoyo de EH
Juan José Ibarretxe llegó a la Presidencia del Gobierno vasco en 1999 con el apoyo de Euskal Herritarrok, la marca parlamentaria que utilizaba en aquel momento la izquierda abertzale. Volvió a presentarse en las pasadas elecciones del 1 de marzo y, a pesar de obtener un apoyo mayoritario en las urnas, no alcanzó la mayoría suficiente para formar gobierno.
Ibarretxe sufrió su propia evolución. Cuando accedió a la presidencia, Juan José Ibarretxe, hasta ese momento vicelendakari del último gobierno de José Antonio Ardanza, no sabía euskera. Ahora, lo utiliza habitualmente y también se maneja en inglés, lo que le resultó muy útil en sus múltiples campañas de promoción de sus planes en el extranjero.

