Ayer por la mañana, Alberto Martín hizo lo que acostumbra: regresó a su domicilio, recogió a los niños y los llevó al colegio ante una nube de fotógrafos. Según sus amigos, su mujer, Lydia Bosch, está deshecha, «viviendo un infierno»
ENFOQUE Alberto Martín llevó ayer a sus hijos pequeños al colegio
Actualizado Jueves, 28-05-09 a las 11:53
Efectivamente, el domingo final de puente Lydia Bosch regresó con sus hijos a su casa de Pozuelo de Alarcón, donde hasta ese día había permanecido su marido, el arquitecto Alberto Martín, quien por decisión propia decidió evitar una situación más que incómoda y optó por instalarse desde ese día en la casa de sus padres. Como ya hemos informado, la juez desestimó la orden de alejamiento solicitada por la actriz y de ahí que Martín regresara a su casa tras declarar por una denuncia de presuntos abusos a un menor y una vez que pasó la noche en los calabozos. El domingo, Bosch se despidió de sus amigos tras pasar ese largo fin de semana con su íntima Mamen Sánchez en la finca de sus padres e intentar que sus hijos pequeños disfrutaran del campo y los amiguitos, y estuvieran lo más alejados posibles del escándalo que su familia está viviendo.
Pero ayer por la mañana Martín hizo lo que acostumbra: regresó a su domicilio, recogió a los niños y los llevó al colegio ante una nube de fotógrafos que esperaban ese momento. No hubo declaraciones y mucho menos delante de los pequeños. Y es que en lo único que coinciden estos días Bosch y Martín es en pedir respeto para sus hijos y recordar cómo están protegidos por la ley del menor.
Sobre cómo están las cosas, lo cierto es que el asunto ha desbordado incluso a los protagonistas. Por supuesto, el arquitecto tomó medidas y aparte de contratar a un equipo de abogados penalistas de primera línea también lo hizo con una agencia de comunicación. Consciente de la popularidad de su mujer, entendió que, aparte de defenderse ante la Justicia, también tenía que hacerlo ante la opinión pública.
Por su parte, Lydia sigue negando que vaya a vender una exclusiva, aunque ahora sí entiende que debe facilitar la información necesaria para que todo este desagradable asunto no se le vuelva en contra, como sí ha ocurrido en algunos círculos. El hecho de que el matrimonio estuviera en plenos trámites de divorcio ha sido el argumento de la defensa de Martín para calificar esa denuncia de falsa, mientras que la parte de Bosch insiste en afirmar que son dos procesos paralelos y que la denuncia vino después, una vez que la menor contó lo vivido años atrás al ver que el divorcio era una realidad. Lo primero que se hizo fue hablar con un psicólogo que emitió un informe que se adjuntó con la denuncia. Aunque la juez denegó las medidas cautelares, la denuncia está admitida por lo que en su momento se celebrará un juicio.
Apoyo total de sus amigas
Ayer, Micky Molina aún estudiaba qué hará en este caso, puesto que todavía no tiene toda la información que necesita y espera que Bosch se ponga en contacto para saber si acepta que vayan juntos en esa denuncia. Por cierto, a pesar de lo comentado en algunas partes, la actriz cuenta con todo el apoyo incondicional de sus íntimas amigas, que están siendo su auténtico sostén en estos momentos. Está en continuo contacto telefónico con casi todas y la defienden y creen.
Por otra parte, personas cercanas a Martín hablan de cómo se quejaba últimamente de la influencia que una especie de «gurú» habría tenido sobre la actriz, y cómo la «habría cambiado» en los últimos meses. De la parte de Bosch, me comentan que no es así, que sencillamente se trataría de Nuria, una psicoanalista a la que acude de vez en cuando, y nada de una «bruja» o «vidente» como se quiere hacer ver.
A la espera de ver cómo se resuelve todo este asunto en los tribunales, lo que está claro es que el drama familiar es una realidad. Amigos de Lydia me aseguran que no sabía nada de esos presuntos abusos, que cuando se enteró se quedó destrozada: «Nunca quiso dañar a Alberto, pero estaba obligada a contar lo ocurrido como deber de madre. Está muy preocupada por la menor y destrozada por el escándalo mediático que se ha organizado. Lo que está viviendo es un infierno».



