
Trayectoria de vuelo (puntos rojos) de un ave fragata cerca de la costa de Madagascar, comparada con líneas que indican remolinos / CSIC
Actualizado Miércoles, 06-05-09 a las 12:26
Un equipo de físicos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universidad de las Islas Baleares, en colaboración con biólogos y oceanógrafos franceses, han descubierto que las aves marinas detectan mediante el olfato «carreteras» formadas por el movimiento de las aguas en el mar que las conducen hasta sus presas. El trabajo, que publica en su último número la revista «Proceedings» de la Academia de Ciencias estadounidense (PNAS), podrá servir para localizar y mejorar la gestión de las pesquerías marinas.
Los investigadores equiparon con radiotransmisores un grupo de aves fragatas (Fregat minor) que anidan en la Isla de Europa, en el canal de Mozambique que separa la isla de Madagascar de la costa africana, y descubrieron que estas aves sobrevuelan en busca de su pesca diferentes estructuras del flujo oceánico, como bordes de remolinos, chorros, frentes y formaciones alargadas parecidas a filamentos. El hecho de que las aves realicen estas rutas tanto de día como de noche indica que los animales no deben de detectarlas visualmente, sino mediante el olfato.
Datos de satélitesEl equipo científico utilizó los datos de distintos satélites para reconstruir el patrón de circulación y las estructuras del flujo en la superficie del océano Índico con una resolución que permite apreciar los detalles a tan sólo unos kilómetros (la llamada resolución a submesoescala).
«Es curioso constatar cómo las aves han aprendido a identificar en el mar estos caminos que ahora sólo los científicos somos capaces de calcular mediante técnicas matemáticas basadas en la teoría del caos», señala Emilio Hernández-García, autor del trabajo e investigador en el Instituto de Física Interdisciplinar y Sistemas Complejos, centro mixto de CSIC y la Universidad de las Islas Baleares, en Palma de Mallorca.
Diversas especies de aves marinas son capaces de volar ininterrumpidamente durante días para encontrar y pescar comida. Es sabido que los remolinos oceánicos son lugares frecuentados por estas aves y otros predadores, como los atunes y las tortugas. Hasta ahora, sin embargo, se sabía muy poco de las razones y detalles de esta preferencia, tanto por la dificultad de observar de forma sistemática a estos animales marinos como por la de detectar y seguir simultáneamente los remolinos.
«El trabajo no es sólo útil para entender mejor el comportamiento de las aves, sino para localizar y gestionar las pesquerías marinas»
Para el investigador del CSIC, «dada la relación existente entre las zonas de pesca de las aves fragatas y la localización de los bancos de atunes, el trabajo no es sólo útil para entender mejor el comportamiento de las aves, sino para la localización y una mejor gestión de las pesquerías marinas».
Las técnicas matemáticas utilizadas por los investigadores se basan en los exponentes de Lyapunov, que miden la rapidez con la que se deforma la superficie oceánica, la velocidad a la que se acercan o separan puntos en la superficie marina.
Los científicos reconocen que el trabajo fundamental que queda por hacer es identificar los mecanismos por los que las zonas de máxima deformación de la superficie oceánica transportan olores u organismos que las aves reconocen.