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La Comisión Europea volvió a echar ayer un jarro de agua fría sobre las perspectivas de la economía española. El comisario de Asuntos Económicos, Joaquín Almunia, pronosticó que la crisis continuará en 2010, con una contracción de nuestro Producto Interior Bruto (PIB) de un 1%, frente a una caída de tan sólo una décima en la Eurozona. La razón es que la construcción y el sector de bienes de equipo no han acabado aún su ajuste.
Para este año la situación de la economía española es algo mejor que la de la media europea, una caída de la economía de un 3,2% frente a un 4% de media de los países del euro, porque a la hora de elaborar las previsiones de Bruselas aún no se tenían los datos definitivos de la economía española en el primer trimestre, peores de lo esperado inicialmente.
Y, consecuencia directa de este fuerte deterioro de la actividad económica, Bruselas pronosticó ayer que el paro llegará en nuestro país hasta la cota histórica del 20,5% de la población activa de media en 2010, más de 4,7 millones de desempleados, frente a un 11,5% de la Eurozona. El dato positivo es que este aumento del desempleo, sobre todo en el sector de la construcción, hará subir la productividad del conjunto de la economía en 2009 ya que bajará el crecimiento del coste por unidad de trabajo.
Las previsiones de primavera de la CE insisten una vez más en que las razones de esta fuerte contracción de la economía española están en la caída del consumo privado y la inversión.
El descenso del consumo se debe al miedo a perder el puesto de trabajo, lo que está haciendo que los españoles optemos por aumentar los ahorros, lo que supone que tengamos menos dinero disponible para consumir. De hecho, se espera que la tasa de ahorro privado de los hogares alcance el 18% de los ingresos el próximo año por la incertidumbre en el futuro.
De este modo se prevé que el consumo privado caiga este año alrededor de un 3,2%, pese al esperado impacto en el empleo de las medidas de estímulo fiscal puestas en marcha por el Gobierno.
Desde el punto de vista de las empresas, la situación no es mejor ya que, según la Comisión Europea, el hecho de que las condiciones para acceder a un préstamo se hayan endurecido y las malas perspectivas económicas en general harán que disminuyan los beneficios empresariales y desaniman cualquier inversión. En conjunto se espera que la demanda interna reducirá el crecimiento económico más de un 5% en 2009.
El sector exterior no paliará todos los «males» de la demanda interna, ya que se prevé que las exportaciones disminuyan un 10,2% este año como consecuencia de la crisis que también soportan nuestros principales clientes.
Lo único positivo en todo este panorama es que los precios no sólo no subirán sino que bajarán hasta alcanzar tasas negativas a partir del segundo semestre de este año. Pese a este descenso de los precios la competitividad española seguirá estando débil.
Las cuentas públicas sufrirán también la crisis económica en forma de aumento del déficit ya que alcanzará el equivalente al 9,8% del Producto Interior Bruto en 2010, frente a un superávit de un 2,2% en 2007. La Deuda Pública, que ha cargado con la mayor parte del peso de los planes de inversión pública y ayuda a la banca, aumentará también y pasará del 50,8% del PIB al 62,3% en 2010.
Estos desequilibrios, tanto en materia de déficit como de deuda, tendrán que ser corregidos por el Gobierno español antes de 2012, según le pidió la Unión Europea a España la semana pasada tras abrirle un procedimiento de sanción por rebasar el 3% de déficit público sobre PIB que señala el Pacto de Estabilidad.
Almunia dibujó en general un panorama muy negativo para la economía europea, aunque confió en que en septiembre pueda revisar al alza de los datos que presentó ayer. Alemania, por ejemplo, se contraerá un 5,4% este año aunque crecerá 3 décimas en 2010.
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