Martes, 05-05-09
E. ARMORA
BARCELONA. La Ley de Educación catalana (LEC) encara su sprint final en el Parlament con pocas esperanzas de recibir un aprobado general. Ayer fue un día de reuniones y «pasilleo» en la Cámara catalana, en el que las formaciones calibraron sus respectivas fuerzas de cara a la última ponencia de la ley, que se celebra hoy. Lo más probable es que la normativa sea «vista para sentencia» el jueves, día en el que se llevará a comisión.
Las posturas parecen, a priori, inamovibles. Todos dan por hecho que «no hay marcha atrás» para el controvertido pacto que sellaron PSC y ERC con CiU, por el que se mantiene el concierto a los centros que ofrecen educación diferenciada, uno de los principales escollos para que los tres socios de tripartito apoyen la normativa. La diputada de ICV, Dolors Camats, da por hecho que su partido no la apoyará «si no se modifica el actual redactado». Considera que el texto «no recoge la esencia del Pacto Nacional por la Educación» en el sentido que no garantiza iguales obligaciones para centros públicos y privados, aunque sí les concede los mismos beneficios. No osbtante, el gran escollo es el artículo 41.d que establece que «el principio de coeducación mediante escolarización mixta será objeto de atención preferente». ICV ve inaceptable que la ley «abra la puerta» a la separación del alumnado por sexos. Mientras, el conseller Ernest Maragall ultima la carta que enviará a los sindicatos para debatir el último redactado.

