Rolando Villazón: «No le di tiempo a mi voz de recuperarse completamente»
AP Villazón, durante una reciente actuación en una TV alemana
Rolando Villazón aseguraba hace unos días, al otro lado del teléfono, que su estado de salud era bueno, -«estoy muy bien, gracias»- a pesar de la cancelación realizada hace un mes, a causa de una laringitis, en el Met, donde debía interpretar la ópera «L´elisir d´Amore», de Donizetti. Sin embargo, ésta no era la primera, sino la segunda anulación en lo que va de año -canceló algunas de las funciones de «Werther» en la Ópera de París-. El año no empezaba bien para el tenor mexicano, que ya había protagonizado una sonada retirada por agotamiento en los años 2006 y 2007, que le mantuvieron alejado de los escenarios durante cinco meses.
Villazón volvió a retomar su carrera con «más hambre que cuando empecé», según confesaba en una entrevista a ABC durante la promoción de su disco «Cielo e mar». Ahora, vuelve a ser noticia por la cancelación de todos sus compromisos para el año 2009 para someterse a una intervención en la que se le extirpará un quiste. Unos días antes, el tenor habla con ABC sobre su último disco, «Haendel», que pensaba presentar el 10 de mayo en un concierto en el Auditorio Miguel Delibes de Valladolid.
Villazón aseguraba a este periódico que sus cancelaciones tenían que ver «con el clima y con la gripe. Si acaso con cuidarme más. Antes yo me aventaba al ruedo en las condiciones que fuera y ahora prefiero tener un poco más de cuidado. Cuando las condiciones no están como debe de ser, por respeto al público, a la obra y a mí mismo, ahora prefiero decir que no estoy en condiciones de cantar. Desafortunadamente, en aquella época me dieron varias cosas a la vez -recuerda-, y lo cierto es que no le di tiempo a mi voz de recuperarse completamente y por eso ha sido un sube y baja. Por eso cancelé en el Met, para darme unas semanas y salir completamente de esto y no tener que cancelar el resto del año».
Aventura musical
Entre las cancelaciones, el concierto previsto en el Auditorio Miguel Delibes de Valladolid, en el que Villazón iba a presentar su disco dedicado a Haendel, editado por DG, en el que abandona su repertorio habitual para sumergirse en el Barroco. «Es la continuación de una aventura musical que empieza en 2000 tras haber escuchado un disco de Cecilia Bartoli de Vivaldi. Entonces pensé que esa música yo no la iba a cantar nunca», explica. Sin embargo, un encuentro con Enmanuel Haïm en París, «en el que me invitó a cantar Monteverdi y que fue una de las experiencias más profundas a nivel profesional y personal», le llevaron a entrar en «este universo» y a planear este disco, que coincide con el 250 aniversario de la muerte del compositor.
Villazón se puso en contacto con Paul MacCreesh cuando éste estaba dirigiendo a Plácido Domingo en «Tamerlano» en el Teatro Real. Maestro -Domingo- y discípulo -Villazón- parecían asomarse al Barroco al mismo tiempo. «Es pura casualidad. Yo no estoy siguiendo los pasos del maestro -afirma-. Si fuera así, ahora estaría cantando «Otello». Somos voces y carreras diferentes, y él es una de las grandes voces de todos los tiempos. Yo voy haciendo mi carrera de una manera más modesta».
Este cambio de repertorio, interpretado con instrumentos originales, no ha puesto en grandes dificultades al tenor mexicano: «Lo más difícil tal vez ha sido la adaptación de la voz. Es cierto que el sonido y la afinación son diferentes». Pero para el cantante más que una dificultad era un reto «fusionarse con el sonido que tienen estos músicos. Para mí, el reto es ser parte de la ola que representa esta música». Acostumbrado al repertorio del siglo XIX, reconoce que en esta música el cantante forma parte de la ola, si la haces como un surfista estás atentando contra el repertorio. No puedes ser aceite en el agua, tienes que fundirte con ella. La voz del cantante es una consecuencia de la línea armónica y melódica que crea la orquesta. El reto era no servirme de la música para hacer un proyecto más, sino yo servir a la música con respeto hacia ella, y al mismo tiempo, hacia mi individualidad como intérprete. Hubiera atentado contra ella si yo hubiera cambiado mi forma de cantar. Lo que hice fue adaptarla y trabajar durante seis meses en ella con McCreesch y con un especialista, Jory Vinikour».
Duelo con Domingo
A la cancelación de Valladolid se suma la del 30 de julio, fecha en la que tenía previsto interpretar en el Teatro Real un recital junto a Plácido Domingo. «Es la primera vez que cantamos un concierto en el que estamos sólo él y yo. Y estoy muy contento, y además de que sea en España». La cita era de lo más esperado, con un programa dedicado a zarzuela. Un verdadero duelo que tendrá que esperar.

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