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Obama ordena investigar el vuelo rasante del «Air Force One» sobre Nueva York
Jueves, 30-04-09
Barack Obama está «furioso» porque nadie le avisó de que un Boeing 747 de la fuerza aérea americana, pintado con los colores del «Air Force One» (avión presidencial), iba a volar muy bajo sobre Manhattan, cerca de la Zona Cero y escoltado por dos cazas F-16. La Casa Blanca ha abierto una investigación formal que se espera que dure una semana. Si sus resultados se hacen públicos, pueden resultar tan sorprendentes como los memorandos de la CIA. Ya va para ocho años del 11-S, y este vuelo ha provocado un caos.
El presidente de los Estados Unidos y el secretario de Defensa dicen que desconocían los planes de la Oficina Militar de la Casa Blanca de gastar 328.835 dólares del contribuyente para tomar fotos del «Air Force One» con la Estatua de la Libertad de fondo. Esto puede parecer peor o mejor, pero no es la clase de decisión trascendente que se discute en el Despacho Oval.
Enfado del alcalde
El alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg -en plena campaña para ser reelegido- calificó de «insensibles» a los que mandan aviones de guerra a volar tan bajo sobre Manhattan sin avisar a nadie, ni siquiera a él. Pero, ¿era el alcalde el que tenía que ser avisado? El jefe de Policía de Nueva York, Ray Kelly, se ha sumado a las críticas de Bloomberg, pero a la vez ha admitido que su departamento sí estaba al corriente.
Lo cierto es que costaba imaginar lo contrario: desde el 11-S la Policía de Nueva York (NYPD) ha desarrollado unos servicios de inteligencia capaces de competir con la CIA y con el FBI, a los que a veces aventajan en información. Era inconcebible que el «Air Force One» sobrevolara Manhattan a baja cota y la NYPD no se enterara. ¿Por qué ellos tampoco avisaron al alcalde ni a nadie? Dicen que porque los «federales» les conminaron a no hacerlo.
Según un informe «sólo para uso oficial» citado por «The New York Post», la Administración Aérea Federal no sólo era consciente de que este vuelo se produciría, sino de que podía causar inquietud entre el público. Aun así siguió adelante con el plan y con el secretismo. Y la policía de Nueva York se plegó cuando otras veces no lo ha hecho: mandaron agentes a Madrid después de las bombas de Atocha, sin permiso y contra el criterio del FBI.
¿Quién tiene entonces la culpa? El jefe de la Oficina Militar de la Casa Blanca, Louis Caldera, ya ha asumido toda la responsabilidad después de llevarse una bronca monumental del presidente. Pero la investigación puede evidenciar hasta qué punto los celos y la desinformación entre unos y otros pueden magnificar una metedura de pata. La coordinación entre los distintos departamentos casi ocho años después de los atentados deja mucho que desear.
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