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Jueves, 30-04-09
La economía española se contrajo por tercer trimestre consecutivo en los primeros meses del año, pero además lo hizo a un ritmo desconocido en las última décadas, al menos desde que el INE publica datos de crecimiento económico, 1970.
El Banco de España, en su último boletín económico, apunta que en los primeros meses de este año 2009 se ha intensificado la caída de la actividad «de modo que el PIB habría retrocedido un 2,9% en tasa interanual y un 1,8% en tasa intertrimestral».
Las causas habría que buscarlas principalmente en el deterioro de la demanda interna, que habría caído casi hasta el 5% -un 4,9%-, así como en una ligera disminución de la aportación del sector exterior, que se situaría en 2,2 puntos, y que se explica por la intensa contracción del comercio mundial.
Por ramas de actividad, la construcción y la industria intensificaron su contracción mientras los servicios también empezaron a dar muestras de estancamiento.
Los datos hechos públicos ayer por el Instituto Nacional de Estadística sobre la evolución del comercio minorista, muestran también este desplome del consumo y de la demanda y su impacto en una de las principales actividades del sector servicios. Según las cifras del INE las ventas del comercio al por menor registraron una caída interanual del 7, 6% en términos constantes durante el mes de marzo y del 8, 2% si se elimina el efecto calendario. De este modo, las ventas del comercio minorista descendieron por décimotercer mes consecutivo, mientras que el empleo en el sector minorista retrocedió un 4% en marzo, el mayor descenso desde 2005 y el octavo consecutivo.
En este contexto, los registros de empleo fueron muy negativos en el primer trimestre, produciéndose un descenso de la ocupación del 6,4%, según los datos de la EPA.
Respecto a la inflación, la entidad que dirige Miguel Ángel Fernández Ordóñez asegura que «es previsible que en los próximos meses se continúen registrando tasas negativas de IPC». A su juicio estos datos negativos de inflación son consecuencia de un efecto estadístico derivado del encarecimiento del petróleo en el primer tramo de 2008, por lo que descarta que «la economía española vaya a afrontar una situación de caídas de precios generalizadas ni que esté próxima a adentrarse en una espiral deflacionista». El Banco de España considera que en este contexto el hecho de tener, por primera vez en la historia, un diferencial de precios negativo con la zona euro suministra cierta ventaja competitiva a nuestra economía que hay que preservar cuando pase la crisis y para ello es necesario afrontar reformas que incrementen la competencia en los mercados y mejoren la productividad.
Respecto a la evolución de las cuentas públicas, el supervisor advierte el «escaso margen de maniobra para seguir utilizando la política presupuestaria como instrumento para impulsar la demanda», dado el elevado déficit de las cuentas públicas.
Los mejores pronósticos del Banco de España son para la actividad crediticia. Según la entidad, el coste de la financiación bancaria a hogares y sociedades se redujo significativamente respecto al cierre de 2008, pero a pesar de ello, las entidades financieras endurecieron nuevamente los criterios de concesión de crédito, aunque menos que en los trimestres precedentes.
Para el portavoz económico del PP, Cristóbal Montoro, estas cifras certifican que España vive «la recesión más grave, intensa y prolongada de su historia» y supone un toque de atención al presidente Zapatero para que rectifique su política económica.
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