Valoración:
Bernard Beckett. Editorial Salamandra (Mayo 2009). 160 páginas
«Génesis»
El escritor Bernard Beckett /ABC
Publicado Miércoles, 29-04-09 a las 11:48
Año 2075. Anax es una estudiante que se enfrenta al examen más riguroso de su tiempo. Vive en una sociedad cerrada, en una isla que se cree blindada y perfecta, y el inescrutable tribunal que la examina es parte de la Academia, la institución que rige los designios del lugar. Pero, ¿de qué va este libro? El mundo ha sido asolado por pandemias y guerras, sólo unos pocos han sobrevivido. Y ellos aún se preguntan, como nosotros, cuál es el sentido de nuestra existencia, cuál es la medida de un hombre. El relato a veces roza el corazón poético de los antiguos filósofos: "El mundo no pasa a través de mí. Se queda en mí. Yo estoy en él y él está en mí. Yo soy el medio a través del cual el universo se ha conocido a sí mismo. Soy eso que ninguna máquina podrá fabricar nunca. Soy el significado" (pag.109). Y además es trepidante.
¿Ciencia ficción? Precisamente ahora, en un momento en el que la población mundial contiene literalmente el aliento ante la extensión de una enfermedad peligrosa, es cuando conviene viajar con un buen guía alrededor de las preguntas fundamentales. Porque de eso va «Génesis»: es un libro que nos ayuda a pensar y nos enfrenta a determinados dilemas muy actuales y muy clásicos con una prosa transparente.
Un mundo felizPara aprobar el examen, Anax deberá aportar al relato histórico de su república natal la mirada de una nueva generación, llamada, como todas, a replantearse verdades tan sabidas como anquilosadas. Sobre todo en una sociedad creada in vitro para garantizar el dominio de la razón (de algunos), manipulando nuestra naturaleza humana como un bonsai con el fin de podarle lo irracional, lo impredecible, lo que nos ha hecho como somos. Las concomitancias con «Un mundo feliz» (Huxley) y «1984» (Orwell) son más que evidentes, y sin embargo...
Para empezar, nuestras pesadillas son distintas a las de los tiempos de Orwell y Huxley. Nuestro temor ante la capacidad intrusiva de la tecnología en nuestra vida y dentro de nuestro propio cuerpo -o en la creación de un estado policial global- es mucho más terrorífica hoy, en la era de los satélites, de lo que lo fue bajo el infierno de las máquinas de Metrópolis. Pero tanto si partiésemos de Chaplin («Tiempos Modernos»), de los textos de Asimov («Yo, robot»), incluso de Arthur C. Clark («2001, una odisea espacial»), la pregunta correcta sigue siendo: ¿quiénes sómos realmente frente a la máquina? Ni Matrix ni El planeta de los simios anda muy lejos tampoco.
Un tal AdánEn Génesis ocurre algo así, pero mucho mejor enraizado en las fuentes de nuestra civilización. El autor, Bernard Beckett, un científico australiano de 42 años, nos invita a viajar, a la vez, a un futuro sombrío y al pasado, a los inicios de la filosofía. El fundador de la república utópica de este libro se llamaba Platón. Anax es por Anaximandro y tiene un mentor que se llama Pericles. Lo que Anax investiga es la vida de un tal Adán, un personaje que cambió la historia de aquella sociedad racionalista para siempre. A pesar de la evidente simbología, uno de los mayores logros del libro es que se adentra sin complejos en esta red filosófica no para dar lecciones -como hacía Gaarder en «El mundo de Sofía»-, sino para ordenar el pensamiento y conducir al lector por referencias seguras. ¿Hacia dónde?
Nada es anecdótico. El examen es una excusa narrativa que justifica suficientemente la forma de diálogo elegida -no hay nada más platónico- pero lo actualiza en un formato que tiene mucho menos de mayéutica que de interrogatorio. Ya digo que es un libro de hoy, muy de hoy. Además, navega con tanta calma por las aguas de la filosofía que el lector nunca se pierde y aprende a pensar y reformularse ante la trama narrada. Platón había expulsado a los poetas de su República -que se fundó también en una isla, en la Siracusa siciliana- y tal vez Génesis sea una respuesta al porqué. Pero la novela también responde a muchos otros interrogantes y juega con nuestra idea del futuro, del origen y de la manipulación que ya practicamos sobre el ADN de la vida humana, cada vez menos segura.
El mundo ha cambiado tanto y el siglo XX nos ha aportado nuevas visiones apocalípticas tan inimaginables que el mero intento de una novela como ésta parecería utópico. Pero Génesis atrapa, y si lo hace será por algo, que se puede pensar pero que, tal vez, no debemos contar. Léanla. Pocas veces le daremos tantas vueltas a una narración después de pasar la última página.
Valoración:

Enviar a:

¿qué es esto?


Más noticias sobre...