
FRANCISCO SECO Richard Serra conversa con la ministra de Cultura tras recibir su condecoración
Al fin vimos juntos a escultor y escultura. Era la imagen más esperada desde que el Reina Sofía perdió «Equal Parallel/Guernica-Bengasi», una pieza de 38 toneladas del escultor norteamericano Richard Serra. La rehizo de nuevo y ayer paseaba encantado entre las cuatro planchas de acero que conforman su escultura. Departía con la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, quien minutos antes le había impuesto la Orden de las Artes y las Letras (el escultor no paraba de mirar la medalla que colgaba en su cuello) y le había definido como «un creador austero, pero intenso; poderoso pero combativo, que forja cada una de sus esculturas de acero con el fuego de su compromiso». Como agradecimiento a España, país que conoce desde hace 35 años, Serra ha querido donar dos pequeñas obras al Reina Sofía, que podrían exhibirse en la antesala del espacio donde se muestra la escultura clonada. Estaba previsto que anoche se vieran Serra y el director del Prado, Miguel Zugaza, seguramente para hablar de la pieza que quiere encargarle el museo y que podría instalarse en el ábside de Moneo.


