Valoración:
Martes, 28-04-09
Hacía tiempo que la visita de un jefe de Estado no levantaba tanta expectación. Y lo cierto es que ni Nicolas Sarkozy, ni su esposa, Carla Bruni, defraudaron, al menos a los medios de comunicación, que conocieron de cerca a la menos convencional de las primeras damas que han visitado España en los últimos años. No sólo por su belleza y sus modelos, sino porque no paró de posar ni de cambiar de postura, al tiempo que dirigía la mejor de sus miradas a las cámaras.
En su primer encuentro con los Reyes, Bruni estrechó la mano a Don Juan Carlos, quien hizo el ademán de besársela, y a la Reina le dio un beso. No hubo reverencias, aunque a la Reina de Inglaterra sí se la hizo cuando visitó el Reino Unido el año pasado. Mucho más entrañable fue el abrazo entre el Rey y Sarkozy, reflejo de unas relaciones personales excepcionales.
Para su primera cita en España, la ceremonia de bienvenida en el Palacio de El Pardo, convertida en su residencia oficial, madame Sarkozy escogió un ceñido vestido que marcaba claramente sus formas. En estas ocasión, sí llevó unos zapatos de tacón, con la suela de color rojo.
El matrimonio llegó a El Pardo, desde el aeropuerto de Barajas, en un vehículo marca Mercedes, en lugar del tradicional Rolls Royce que se destina a los jefes de Estado extranjeros. El cambio de coche obedeció al deseo de austeridad pedido por Francia. En El Pardo les aguardaba, además de los Reyes, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que últimamente no acudía a las ceremonias de bienvenida y que se encontró con Sarkozy por primera vez desde que éste se refirió a su inteligencia.
Complicidad con Zapatero
El presidente francés se esforzó con sus gestos en demostrar que las palabras que se le atribuyeron no tenían un matiz peyorativo. Así, se saludó muy efusivamente con Zapatero, pasándole la mano por detrás de la cintura y compartiendo risas. También estaban el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos; la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, y el alcalde de la capital, Alberto Ruiz-Gallardón.
Tras el saludo, se interpretaron los himnos de Francia y España con el sonido de fondo de las veintiuna salvas de ordenanza. Con el pase de revista a las tropas y el desfile de la Guardia Real se cerró la ceremonia, y los Reyes y los Sarkozy se desplazaron al Palacio de La Zarzuela, donde mantuvieron un almuerzo privado al que también asistieron los Príncipes de Asturias. Para entonces, Bruni ya lucía otro modelo, esta vez un vestido azul. La Princesa, sin embargo, transmitió un mensaje claro a quienes han querido ver una competición entre ella y la primera dama francesa. Doña Letizia, como hace habitualmente, repitió vestido: un modelo que estrenó en ARCO y que se ha vuelto a poner en alguna ocasión.
El almuerzo
En el segundo encuentro se repitieron los besos, los apretones de mano y los posados de la primera dama francesa, que en el último momento, cuando ya se retiraban de la escalinata de La Zarzuela, volvió a girarse y a ofrecer otro favorecedor plano, antes de pasar a almorzar huevo escalfado, solomillo a la parrilla con patatas rellenas de verduritas y gratinado de frutas de primavera, todo ello regado con vinos y cava españoles.
La tercera cita de los Sarkozy con los Reyes fue en el Museo del Prado. Incluso delante de «Las Meninas» de Velázquez, Bruni tuvo un gesto con los fotógrafos y, mientras todos admiraban la obra maestra, se giró hacia las cámaras. Don Juan Carlos y Doña Sofía también mostraron a sus invitados «La Magdalena penitente», de George de La Tour, y la nueva sala dedicada a los Borbones con pintura francesa del siglo XVIII. Los dos matrimonios estuvieron contemplando «La Familia de Felipe V», de Louis Michel van Loo, mientras que Goya se quedó esperando en vano la visita de los Sarkozy. El pintor se tuvo que conformar con que firmaran el libro de honor ante su «Familia de Carlos IV».
Valoración:

Enviar a:

¿qué es esto?


Consulta toda la programación de TV programacion de TV La Guía TV

Comentarios:
Más noticias sobre...