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Martes, 28-04-09
El Ministerio de Defensa británico ha admitido que en los últimos años se han producido escapes de radiactividad en la base naval escocesa de Faslane, que acoge la flota de submarinos de propulsión atómica equipados con armamento nuclear, pero ha negado que se hayan puesto en peligro vidas humanas o el ecosistema de la zona. Las autoridades regionales escocesas aceptan que las emisiones han sido mínimas, pero las consideran suficientes como para clausurar la base, próxima a Glasgow, hasta que se garantice la completa seguridad.
De acuerdo con documentación facilitada en aplicación de la Ley de Libertad de Información, el Ministerio de Defensa reconoce que se han producido «repetidos escapes de residuos radioactivos», un problema que se ha convertido en «recurrente». Los más notorios tuvieron lugar en 2004, 2007 y 2008, cuando refrigerante de los submarinos, contaminado con tritio y cobalto, fue vertido en el mar. El refrigerante procedía de tres de los cuatro submarinos nucleares de la base.
Los informes, presentados anoche en un informativo de Channel 4, también indican que dos tanques de residuos radiactivos constituyen una amenaza «significativa» debido a la formación de lodo radiactivo, y necesitan ser puestos fuera de servicio. Defensa asegura que todos esos hechos han venido siendo comunicados a las autoridades regulatorias en materia nuclear, y que las instalaciones y procedimientos de Faslane han sido sometidos a una supervisión independiente. Según el Ministerio, ninguna de las filtraciones ha amenazado la salud de las personas o ha supuesto contaminación para el medio ambiente porque siempre se ha tratado de radiaciones de muy bajo nivel.
Esto último es matizado por el organismo de protección medioambiental del Gobierno autonómico de Escocia, que advierte que los empleados de la base de Faslane no han podido medir convenientemente la cantidad de radiación emitida en las filtraciones. Aunque admite que probablemente las emisiones fueron reducidas, el Ejecutivo escocés concluye que clausuraría la base si esto estuviera entre sus competencias.
Alex Saldmond, primer ministro escocés y líder del independentista SNP, se ha pronunciado varias veces contra el hecho de que la fuerza disuasoria nuclear británica -los submarinos Trident- estén en Escocia. Pero Defensa no sólo piensa seguir manteniendo en Faslane los Trident, sino que se propone trasladar ahí también otros tres submarinos de propulsión nuclear en la actualidad destinados a la base de Devonport, en el sur de Inglaterra, que se propone clausurar.
Una investigación sobre los escapes radiactivos ha sido solicitada en el Parlamento británico por la formación independentista SNP.
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