El filósfo y escritor Fernando Savater / EFE
Publicado Domingo, 26-04-09 a las 22:50
El filósofo y escritor Fernando Savater, que presentó ayer en la Feria del Libro de Buenos Aires su novela "La hermandad de la buena suerte", confiesa que esa obra ha sido para él una vía de escape pero que a partir de ahora espera poder dedicarse a la ficción.
"Cuando uno está encasillado en el mundo de la filosofía y del artículo político, es muy difícil que luego se te admita en otro campo", ha dicho el filósofo en una entrevista con Efe.
En este sentido, confiesa que todos los intentos que había hecho previamente "nunca habían sido juzgados por sí mismos". "Un premio popular como el Planeta te da la oportunidad de tener lectores inocentes, que no sepan quién es Fernando Savater, que les importe un pimiento si es filósofo o bombero, pero que compren la novela y la lean con cierta inocencia", comenta.
La confección de la novela, que el filósofo califica de "entretenimiento inteligente que no tiene la pretensión de dar las claves del universo", fue para él "una especie de alivio en un año en el que estaba bastante agobiado". A la vez que vivía sus últimos días como docente universitario, en 2008 Savater participó en el lanzamiento de un nuevo partido, Unión, Progreso y Democracia (UPyD), que concurrió a las pasadas elecciones generales "en unas condiciones muy adversas", ha apuntado.
Centrarse en la novela suponía para él una forma de desconexión, pero Savater confía en que "el regocijo" que sintió al escribir sea lo que esté atrayendo al lector y le haya valido el Premio Planeta 2008. No obstante, reconoce que quiere que la escritura de novelas deje de ser una vía de escape y que, una vez terminada su vida universitaria, y aprovechando el tiempo libre del que comienza a disfrutar, pueda dedicarse a la ficción, a pesar de la crisis que es consciente que afecta cada vez más a este sector. El filósofo cree que "el libro es un tipo de diversión relativamente barata", pero sabe que el mundo de la cultura "es uno de los más afectados" por los problemas que agobian al mundo.
Savater, quien admite no saber "nada" de economía, ve con asombro que nadie hubiera previsto "el pantano en el que nos íbamos metiendo", pero siente con "cierto regocijo" que se haya demostrado que no deben existir esos "genios" que parecía que lo sabían todo.
Opina que se había hecho "una especie de consentimiento tácito de las malas prácticas" en el que "el hecho de que se admitiesen paraísos fiscales ya de por sí quería decir que estábamos admitiendo los fraudes y las faltas de decencia económica". Desde su punto de vista, España es el país que más va a notar esta crisis, "que estamos padeciendo ya de una forma espectacularmente aguda".
En estos casos, la filosofía no tiene soluciones sino preguntas, matiza. "La filosofía no tiene soluciones milagrosas, no es una doctrina de salvación sino de intensificación de conciencia", concluye Savater.


