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Publicado Domingo, 26-04-09 a las 05:52
Barack Obama llega a los cien primeros días de Presidencia con unos índices de popularidad inalterados. El viernes uno de los más influyentes lobbistas de Washington, Morris Reid, se reunía en Madrid con periodistas españoles ante los que trazaba un perfil sorprendente del presidente norteamericano, para cuya campaña trabajó sin contraprestación económica. Quizá el que Reid se defina como un demócrata «probusiness» y «promilitary» contribuya a lo chocante. Reid sostiene que Obama no es percibido como un presidente demócrata ni republicano, sino como un transformador. Ésa es su gran virtud y lo que más se valoran en él. Y eso se mantiene pese a retos como Irak.
Entre las cosas más heterodoxas comentadas por Reid estaba la inutilidad de cumbres como las del G-20, que como la de Londres sólo sirven como «photo-op» para el anfitrión —Gordon Brown— y que fue pronto olvidada por su electorado. Aunque quizá no se pueda ignorar un dato extremadamente revelador. Preguntado por los medios de referencia para esta Administración, Reid contó con naturalidad que los primeros diarios que Obama lee cada mañana son... los de Chicago. Y que quizá por ello las crónicas de referencia de la Casa Blanca en esta Administración se están publicando en el «Chicago Sun-Times» por la redactora Lynnoe Sweet. Lo que, con el debido respeto, es como si Zapatero empezara el día leyendo los diarios de León y su predilección hubiera hecho que la información de referencia sobre la vida política de la capital fuese la ofrecida por «El Faro Astorgano». Quien sabe si su admiración por el presidente Obama no acabará dándonos grandes tardes en las que nos encontremos paradojas como la del presidente que sigue priorizando Chicago.
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