Valoración:
Miércoles, 22-04-09
Así que ya lo tenemos. La Administración Bush torturaba en Guantánamo. Todas las piezas encajan. ¿Todas? Sorprende un poco que si de verdad la Administración Obama reconoce que se torturaba -como supuestamente se desprende del informe de las prácticas de la CIA difundido ayer en España- Obama se preste a encubrir eso. ¿No le va a criticar nadie por tamaña transgresión? Mas bien parece que no hay terreno para ello porque no es eso lo que dice el informe de la CIA. La lectura detallada de lo que era la «tortura» del «waterboarding» nos enseña que consistía en cubrir la nariz y la boca con un paño y verter agua sobre la tela, creando sensación de ahogamiento. Cada acción podía durar un máximo de 40 segundos -en los que había una sensación, no una realidad- aunque se reconoce que no duraban habitualmente más de 20 segundos. Sólo se empleó con tres detenidos entre los que estaba un cerebro confeso del 11-S, Jalid Shaij Mohammed, y un alto responsable de Al-Qaida, Abu Zubaydah.
Este Abu Zubaydah, al que los torturadores de Guantánamo debían de tener especial inquina y que no tenía nada en contra de derribar torres con miles de personas dentro, tenía una debilidad: su fobia a los insectos. Así que sus captores le torturaron introduciéndolo en una minúscula caja cerrada y diciéndole que se quedaba ahí con un insecto picador. La verdad es que el insecto que se introdujo fue una inofensiva oruga y la práctica -que ciertamente aterrorizó al valiente islamista capaz de participar en el asesinato de miles de inocentes neoyorquinos- duró dos horas.
El informe difundido el lunes por la Administración Obama demuestra que en Guantánamo no hubo torturas. Hubo durísimos interrogatorios contra los más peligrosos terroristas que ha conocido la Humanidad hasta donde alcanza la memoria.
Valoración:

Enviar a:

¿qué es esto?


Más noticias sobre...