Ante los micrófonos de Punto Radio, el líder del PP ha respaldado la política antiterrorista del Gobierno y ha sugerido que, con el pacto en el País Vasco, la Ertzaintza será más «activa» en la persecución de los etarras y su entorno. También ha censurado que el Ejecutivo se apoderase de la iniciativa popular presentada hace un año para conceder avales y créditos a las pymes
Actualizado Martes, 21-04-09 a las 17:46
Tranquilo. Quizás a muchos les ha sorprendido hasta por demasiado tranquilo. Mariano Rajoy, el presidente nacional del PP, se presentaba esta mañana puntual a su cita con los micrófonos de Punto Radio, frente a Luis del Olmo en su espacio «Protagonistas», relajado y sonriente. Se nota que goza de una etapa de respaldo interno en su partido -ha desmentido toda lucha soterrada entre sus acólitos- y de apoyo social, después de una fecha clave para él: el 1 de marzo (victoria en Galicia y escalada hasta los 13 escaños en el País Vasco). Rajoy se ha mostrado, empero, muy contundente al aludir a tres temas: las iniciativas anticrisis de su partido, la lucha contra ETA y el juicio del Yak-42, que hoy queda visto para sentencia.
Sobre este último, ha dicho que es «un asunto terrible», aunque ha defendido la inocencia de Federico Trillo que tiene «tranquilidad de conciencia» y que tiene hoy en día «una gran preocupación»: «Que algunos de sus colabadores en el entonces Ministerio de Justicia, entre los que se encuentran algunos militares como el general Navarro, sean sancionados por la Justicia». No obstante, Rajoy ha emplazado a esperar la resolución judicial y ha censurado que este asunto «se ha utilizado políticamente».
En relación a la lucha antiterrorista, Rajoy ha tenido buenas palabras para la política que en este año de segunda legislatura de Zapatero practica el Gobierno -que la oposición respalda-, no así para la Ertzaintza, de la que espera que ahora se muestre más activa -puesto que en los últimos cinco años no ha habido detenciones por parte de este Cuerpo de Seguridad autonómico-, porque hasta el momento estaba bajo el influjo de «una dirección política». «Creo que las cosas se están haciendo bien. No se negocia con ETA, la Policía y la Guardia Civil están actuando con eficacia y es importante que ahora la Ertzaintza también lo haga», ha zanjado Rajoy.
Ante las informaciones acerca de que los últimos detenidos de ETA pretendían atentar contra el nuevo Gobierno vasco, Rajoy ha confesado que se había puesto en contacto con el presidente del PP vasco, Antonio Basagoiti, para que trasladara su respaldo al futuro lehendakari, el socialista Patxi López, con quien el líder del PP ha dicho que serán «leales» en virtud de su nuevo pacto de gobierno en el País Vasco. En la posición contraria, el líder del principal partido de la oposición ha asegurado que, con el cambio político, le gustaría que el PNV «se moderara», «dejase de lado» las propuestas soberanistas que planteó Juan José Ibarretxe en los últimos treinta años y «se dé cuetna de que en el siglo XXI, el mundo no va por ahí». «Le recomendaría que tuviera un comportamiento normal porque el cambio y la alternancia es la esencia de la democracia», ha proclamado Rajoy, para recordar a los nacionalistas vascos que «en ningún sitio está escrito que tengan que gobernar toda la vida».
«Medida que presentó el PP» Rajoy se ha felicitado por la compañía parlamentaria que están encontrando varias de sus propuestas, como la presentada ayer -que contó con el voto favorable de CiU- para debatir el modelo de plan energético en nuestro país, o el paquete de medidas fiscales (que presentará esta tarde en el hemiciclo). Los populares también presentarán una iniciativa para plantear reunir cuanto antes el Pacto de Toledo para abordar la seguridad en el sistema de pensiones. Para la próxima semana, el dirigente gallego ha anticipado que llevarán ante los diputados un programa de revisión del modelo de contratación por vía de módulos, del que se beneficiarán los autónomos y también pequeñas y medianas empresas (pymes). El mandatario ha criticado que el Gobierno se haya demorado un año en aprobar la iniciativa para conceder avales y créditos a estas entidades (por importe total de 3.000 millones de euros) que en su día ya presentó el PP. «Si la hubiesen puesto en marcha entonces, nos hubiésemos ahorrado muchos problemas», ha argüido el líder popular.
No le han dolido prendas en rubricar que cuando el Gobierno nombró gobernador del Banco de España al «número dos» del Ministerio de Pedro Solbes no logró arrancar el acuerdo del PP, y ahora, cuando Miguel Ángel Fernández Ordóñez se descabalga de la versión oficial del Gobierno, salen en trompa los dirigentes socialistas (Leire Pajín, José Luis Rodríguez Zapatero, Celestino Corbacho y María Teresa Fernández de la Vega, entre ellos) para arremeter contra sus palabras y desmentir que la Seguridad Social no vaya a terminar el año con superávit.
Sobre este último, ha dicho que es «un asunto terrible», aunque ha defendido la inocencia de Federico Trillo que tiene «tranquilidad de conciencia» y que tiene hoy en día «una gran preocupación»: «Que algunos de sus colabadores en el entonces Ministerio de Justicia, entre los que se encuentran algunos militares como el general Navarro, sean sancionados por la Justicia». No obstante, Rajoy ha emplazado a esperar la resolución judicial y ha censurado que este asunto «se ha utilizado políticamente».
En relación a la lucha antiterrorista, Rajoy ha tenido buenas palabras para la política que en este año de segunda legislatura de Zapatero practica el Gobierno -que la oposición respalda-, no así para la Ertzaintza, de la que espera que ahora se muestre más activa -puesto que en los últimos cinco años no ha habido detenciones por parte de este Cuerpo de Seguridad autonómico-, porque hasta el momento estaba bajo el influjo de «una dirección política». «Creo que las cosas se están haciendo bien. No se negocia con ETA, la Policía y la Guardia Civil están actuando con eficacia y es importante que ahora la Ertzaintza también lo haga», ha zanjado Rajoy.
Ante las informaciones acerca de que los últimos detenidos de ETA pretendían atentar contra el nuevo Gobierno vasco, Rajoy ha confesado que se había puesto en contacto con el presidente del PP vasco, Antonio Basagoiti, para que trasladara su respaldo al futuro lehendakari, el socialista Patxi López, con quien el líder del PP ha dicho que serán «leales» en virtud de su nuevo pacto de gobierno en el País Vasco. En la posición contraria, el líder del principal partido de la oposición ha asegurado que, con el cambio político, le gustaría que el PNV «se moderara», «dejase de lado» las propuestas soberanistas que planteó Juan José Ibarretxe en los últimos treinta años y «se dé cuetna de que en el siglo XXI, el mundo no va por ahí». «Le recomendaría que tuviera un comportamiento normal porque el cambio y la alternancia es la esencia de la democracia», ha proclamado Rajoy, para recordar a los nacionalistas vascos que «en ningún sitio está escrito que tengan que gobernar toda la vida».
No le han dolido prendas en rubricar que cuando el Gobierno nombró gobernador del Banco de España al «número dos» del Ministerio de Pedro Solbes no logró arrancar el acuerdo del PP, y ahora, cuando Miguel Ángel Fernández Ordóñez se descabalga de la versión oficial del Gobierno, salen en trompa los dirigentes socialistas (Leire Pajín, José Luis Rodríguez Zapatero, Celestino Corbacho y María Teresa Fernández de la Vega, entre ellos) para arremeter contra sus palabras y desmentir que la Seguridad Social no vaya a terminar el año con superávit.
Preguntado sobre la ley de cajas, Rajoy ha demandado «claridad y criterio» en la reforma, ya que, en su opinión, el Gobierno adolece de un plan y un «rumbo claro» respecto a los que va a hacer en el sistema financiero, el segundo de los temas considerados «capitales» en el «plan anti-crisis» del PP, al tiempo que ha considerado probable (y los populares no están en contra) que algunas cajas de ahorro deban fusionarse, pero siempre que éstas lo decidan. Sobre la vía abierta a Caja Castilla-La Mancha, Rajoy ha reprochado que el Ejecutivo no ha sido transparente y no haya comunicado todavía si la entidad intervenida estatalmente «se mantendrá, desaparecerá o se fusionará».
«Es como el debate del vino»Un tema curioso sobre el que Rajoy no ha tenido tampoco remilgos en pronunciarse partidario es en la guerra abierta contra los chiringuitos playeros que ha desatado una interpretación de la Ley de Costas por parte del Ejecutivo. Distendido, Rajoy ha dicho que estos establecimientos forman parte de la «tradición española», no son «atentatorios contra el medio ambiente» y «dan alegría a mucha gente». Tras admitir que a él le gusta departir y tomar algo en uno de estos chiringuitos, ha sostenido que este debate es «como el debate del vino», cuando la entonces ministra de Sanidad, Elena Salgado, tuvo que recular en su intención de convertir el vino como algo «apestado». «Prometo dar la batalla para que no se carguen los chiringuitos», ha culminado el líder popular.
«Es como el debate del vino»Un tema curioso sobre el que Rajoy no ha tenido tampoco remilgos en pronunciarse partidario es en la guerra abierta contra los chiringuitos playeros que ha desatado una interpretación de la Ley de Costas por parte del Ejecutivo. Distendido, Rajoy ha dicho que estos establecimientos forman parte de la «tradición española», no son «atentatorios contra el medio ambiente» y «dan alegría a mucha gente». Tras admitir que a él le gusta departir y tomar algo en uno de estos chiringuitos, ha sostenido que este debate es «como el debate del vino», cuando la entonces ministra de Sanidad, Elena Salgado, tuvo que recular en su intención de convertir el vino como algo «apestado». «Prometo dar la batalla para que no se carguen los chiringuitos», ha culminado el líder popular.





