Nadal, cinco veces príncipe de Mónaco
Tercer título de la temporada
Con la victoria en Montecarlo, Rafa Nadal suma ya tres títulos desde que comenzó la presente temporada. Primero se hizo con el Open de Australia, derrotando en la final a un Roger Federer que no pudo contener las lágrimas tras su enésima derrota ante el español; y en segundo lugar se adjudicó el torneo de Indian Wells, en cuya final venció a Andy Murray.
Fue en 2003 cuando Rafael Nadal perdió por última vez en la pista de arcilla de Montecarlo. Le derrotó Guillermo Coria y desde entonces ha ganado todos los partidos del torneo de Mónaco, incluida la revancha en la final de 2005, donde acabó venciendo al argentino.
Ayer, Djokovic lo intentó, y lo intentó de verdad, con ganas, con actitud, con buen juego, con opciones de vencer pero... Nada, al final agua (6-3, 2-6 y 6-1) porque con el mallorquín es imposible. Muy difícil. Para ganarle la manga, la segunda, el serbio tuvo que jugar al doscientos por cien, realizando su mejor tenis, con «winners» continuos, cambiando el juego y sirviendo a un nivel altísimo. A eso se tuvo que sumar que Rafa no sacase bien y que cometiese más errores de lo habitual.
Y aún así, siempre dio la sensación de que en la manga decisiva el español se guardaba el as definitivo en la manga. Que, cuando hubiera que jugarse las habichuelas de verdad, ahí estaría el español al cien por cien y que el serbio no iba a poder mantener su alto nivel de juego para plantarle cara. Hay que decir, y decirlo pronto, que Rafa no jugó su mejor tenis, sirvió de forma deficiente en muchos tramos del partido y dejó excesivas bolas a media pista, dando opción al serbio pero, aun así, su solvencia fue innegable en los momentos cruciales del partido, ahí donde se dilucidaba la suerte de la final. Es en esos tramos donde Nadal es inabordable. En esos momentos sacó su coraje y su fe indomable y acabó dando la vuelta a la tortilla.
Derrumbamiento total
El mejor ejemplo fue el primer juego del tercer set. Ahí Djokovic tuvo varias bolas de «break» en un juego inacabable. Rafa no se rindió nunca, lo corrió todo, lo devolvió todo y provocó error tras error del serbio. Ganó el juego y trasladó la presión al número tres del mundo. Ahí le tembló la mano a Novak. Tuvo ocasión de nivelar el partido con su saque, pero en la primera bola de «break» el español la aprovechó y provocó un voleón de Djokovic que, malhumorado, tiró la bola al mar. «Warning» para el serbio. Aún dio un canto del cisne en el tercer juego, en el que consiguió el «break» sobre el saque del español poniéndose 2-1, pero fue el principio del fin.
A partir de ahí, la presión del español fue brutal y Djokovic se vino abajo escandalosamente. Como siempre que se enfrenta al español, fue desmoronándose, poco a poco primero, y escandalosamente al final. Tiró golpes al pasillo, no aguantó la bola en juego y en poco tiempo se fue al 4-1 abajo y de ahí al 6-1 final, totalmente hundido y claramente desfondado.
Con este triunfo, Nadal ha igualado ya los 14 Masters Series de Federer, situándose solo a tres del líder de este apartado, el estadounidense Andre Agassi, todo esto contando con que el manacorense solo tiene 22 años. Es, además, el primer jugador que, como número uno del mundo, gana este torneo desde que el checo Ivan Lendl lo hizo en 1998 al derrotar a Martín Jaite.
Nadal sumó ayer su partido número 27 consecutivo venciendo en el Abierto Montecarlo. Además encadenó 21 victorias seguidas sobre arcilla, un escenario donde ya estableció un récord de 81 victorias consecutivas sobre esta clase de superficie.

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