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Domingo, 19-04-09
ES imposible cometer más errores en tan pocas palabras como las dedicadas por Sarkozy a nuestro presidente, en la animada sobremesa con sus legisladores. «Zapatero no es muy inteligente, pero gana elecciones», citan fuentes periodísticas, desmentidas oficialmente, lo que confirma su veracidad. Primer error: Zapatero no es ni mucho ni poco inteligente. Es listo, que no es lo mismo. Si fuese inteligente no se encontraría en la situación en que se encuentra, con todo el arco político en contra, el partido inquieto, la economía en la UVI, la justicia manga por hombro, la policía encabronada, la educación inexistente y las comunidades autónomas a la greña. Segundo error: Zapatero no gana elecciones. Las primeras, las ganaron quienes pusieron las bombas en los trenes camino de Atocha y los comandos Rubalcaba con su labor agit-prop. Las segundas, las perdió el PP empeñándose en ganar unas elecciones ya celebradas. En cuanto se le acabó esa munición, Zapatero perdió las elecciones gallegas y todo apunta que perderá las que vayan llegando. Tercer error: hablar mal en público de los otros gobernantes, algo imperdonable tratándose de aliados, a quienes va a necesitarse. Cuarto y mayor error: creerse más inteligente que los demás. Las personas inteligentes no hacen alarde de su inteligencia, más bien la ocultan. «¡Lo lejos que hubiera llegado yo si tuviera la cara de tonto de fulanito!», se lamentaba Talleyrand, de quien Sarkozy podría haber aprendido algo, en vez de los publicistas norteamericanos. Pero mucho apunta que si ha oído hablar del más sutil de los estadistas franceses, no ha leído ni sus anécdotas, que contienen bastante más sabiduría que todos los manuales de autobombo.
Hay insultos que dañan más a quienes los pronuncian que a quienes van dirigidos, y éste es el caso de las gracietas del presidente francés en la ya famosa sobremesa. Todo su afán de ponerse alzatacones intelectuales le hace caer en el más espantoso de los ridículos, aparte de demostrar una ignorancia aún mayor que su vanidad. «Zapatero ha copiado mi reforma de la televisión pública. Concretamente, eliminar de ella toda publicidad», al parecer dijo. ¿De qué reforma estaba hablando? En la televisión pública española no ha habido ni se espera haya cambio alguno, incluso si cambia el gobierno. Si el presidente galo no sabe eso, no sabe nada de España. En otras palabras: los franceses tienen como presidente un gallo -su animal totémico- que lanza cada mañana su ki-ki-ri-ki desde la habitación donde duerme Carla Bruni, como su amigo Zapatero lanza un ka-ka-ra-ka desde la silla que le ha prestado. Porque son grandes amigos, pese a ser conservador el uno y progre el otro. ¿O se quedan en sarkozista y zapaterista respectivamente?
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