Psicoterapia a través de Messenger
Nadie duda en ir al médico cuando tiene un dolor físico. Pero no ocurre lo mismo cuando se trata de trastornos psicológicos. «Hay muchas personas que necesitan ayuda y no se atreven a ir a la consulta», asegura el psiquiatra Francisco Javier Yuste, quien por ese motivo decidió utilizar el programa Windows Live Messenger (popularmente conocido como «messenger») para sus sesiones de psicoterapia. «Es una herramienta muy útil para todas aquellas personas que para curarse necesitan, sobre todo, hablar», sostiene Yuste.
A esa utilidad de la aplicación se le unen otras ventajas, como evitar el desplazamiento a la consulta. Y no sólo al afectado. «Me permite -señala Yuste- tratar a pacientes de toda España y del extranjero». Al no ser necesario ir a la clínica se preserva la privacidad, nadie se entera de que está en tratamiento psiquiátrico. También ofrece la posibilidad de expresarse con una videoconferencia. El paciente elige. Gracias a esa privacidad la gente se abre mucho más que en la consulta, se explaya y cuenta cosas que no se atrevería a decir de forma presencial. «En el cara a cara hay que hacer más preguntas para sacar la información», explica el psiquiatra.
Casos de asistencia diaria
Yuste, de 71 años, lleva más de cuarenta ejerciendo (es especialista en psiquiatría social), exceptuando un paréntesis de seis años en los que fue senador (en la legislatura constituyente) y diputado. Su edad no fue óbice para subirse al carro de las nuevas tecnologías.
Algunos de sus pacientes provienen de la consulta, otros se han enterado a través de su blog o por amigos. Sea como fuere, todos buscan el alivio con la palabra. Yuste ve indicada esta herramienta para aquellos que necesitan asistencia diaria. Dedica cuatro horas de su jornada laboral a la terapia con el «messenger». En ese tiempo atiende de cuatro a ocho personas (de forma gratuita). Cada sesión dura como máximo una hora.
Yuste espera que este programa se extienda para tratar a personas con trastornos emocionales. Porque hay muchos pacientes que, además de la medicación, «necesitan la terapia por la palabra. Ésta ayuda y consuela, les hace salir de la ansiedad y de las depresiones leves», dice Yuste. Este psiquiatra está convencido de que muchos trastornos relacionados con las relaciones de pareja, los hijos adolescentes o el paro se solucionan conversando con el médico y sin necesidad de fármacos.
Luis, de 28 años, es uno de los pacientes tratados con el programa de mensajería instantánea. Lo conoció a través de un amigo. Es jefe de cocina de un restaurante y «no tengo tiempo de ir a la consulta». Está entre fogones de 15 a 18 horas al día. «El messenger es comodísimo. Todos los lunes, me despierto, me hago un café y me pongo a hablar con él. Antes charlábamos tres veces a la semana, pero he mejorado mucho y ahora con uno me basta. Siempre he sido bastante irascible. Gracias a Javier me tomo las cosas con más tranquilidad».
El joven tuvo una infancia traumática porque su madre le abandonó. Francisco Javier Yuste le animó a visitarla. Habló con ella, y eso le ayudó a comprender mejor su acción. Desde entonces «estoy mucho mejor». No se médica.
Consultorios «on line»
Curiosamente, la mayoría de los pacientes tratados a través del PC son amas de casa, mujeres de unos 50 años, que saben manejar las nuevas tecnologías. Profesionales que han renunciado a su carrera para ocuparse de los hijos y de su casa. «No han sido felices a lo largo de su vida y tampoco lo son ahora», explica Yuste. Sin embargo, la mayoría de los que acuden a la clínica, en Madrid, son hombres, en edad de prejubilación, con miedo a perder su empleo. Ven que en su empresa no tienen porvenir y sufren por su futuro laboral.
En internet hay consultorios psicológicos con un servicio «on line» (y de pago), bien por correo electrónico o por el «messenger». Pionera en la utilización de esta última herramienta de internet para tratamientos psicológicos es la asociación defensora de menores Protégeles. Desde hace dos dos años y medio cuenta con varios psicólogos que atienden con Windows Live Messenger a niñas y adolescentes con trastornos alimentarios. «Es el servicio de más éxito de la organización», explica Guillermo Cánovas, presidente de Protégeles. «Porque -prosigue- permite que ellas decidan qué información dan y cuál no. Pero sobre todo, porque con esta herramienta se sinceran sin temor a que la persona del otro lado utilice esa información».
Abusos y «ciberbullying»
Cánovas cuenta orgulloso el caso de una joven que confesó a su ciberpsicóloga el factor desencadenante de su anorexia: los abusos sexuales. La chica jamás se lo diría cara a cara a la doctora en la consulta, según explicó ella. Después de encontrar la raíz del problema, la especialista de Protégeles ha adaptado la terapia a ese deplorable hecho.
Protégeles también utiliza el software de mensajería instantánea para ayudar a jóvenes hostigados en las aulas. A estos chicos les cuesta mucho hablar porque pasan por situaciones muy humillantes. Esta vía de comunicación permite un contacto fluido con ellos. Y también asesoran a padres (tienen hasta abogados). La eficacia de este servicio «on line» ha llevado a la asociación a crear una nueva línea, también basada en el messenger, para atender casos de ciberbullying. Es un canal más para aliviar el alma de las víctimas del lado oscuro de las nuevas tecnologías.
¿Algún consejo para estos tiempos de crisis?, «Que no nos dejemos llevar por la desesperanza. Y que los que no tengan fuerza, pidan ayuda a los expertos. Y leer a Rojas Marcos, y a Punset...», dice Yuste, a quien usted mismo puede preguntar, si tiene el Messenger, por el correo fjyustegrijalba@telefonica.net.

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