Presidentes de las principales economías mundiales, gobernadores de bancos centrales y gurús, los elegidos para rescatar al mundo. Obama, Merkel, Jiabao, Sarkozy y Bernanke, los más citados por los expertos consultados
Actualizado Domingo, 19-04-09 a las 12:44
Rescatar la economía mundial. Es el objetivo. ¿Cómo? ¿Cuándo? Quizás las respuestas estén en otro interrogante: ¿Quién o quiénes? Salir de la crisis se ha convertido con el tiempo en todo un reto que conlleva un esfuerzo titánico, propio de superhéroes. Y si bien muchos son los nombres, pocos han sido los elegidos por los expertos consultados que, en su opinión, han de sacar al mundo del oscuro agujero en el que lleva inmerso desde hace ya casi dos años. Eso sí, todos a una, ya que a pesar de los graves efectos de la crisis en las economías domésticas, las soluciones, dicen deberán ser globales.
Barack Obama, presidente de los Estados Unidos
Desde su entrada en escena, Obama se ha convertido en el centro mundial de todas las miradas. El primer afroamericano en ejercer el cargo presidencial en EE.UU. se graduó en la escuela de Derecho de Harvard. Fue investido presidente el 20 de enero de 2009. Ya en febrero firmó la ley de estímulo económico por 787.000 millones de dólares para paliar los efectos de las hipotecas «subprime». Su campaña de imagen y su pronta reacción al tomar medidas ante la crisis en su país ha sumado puntos en el ámbito internacional, por lo que recibe un fuerte apoyo por parte de numerosos países, que le ven poco menos que como el salvador de todos los males. En diciembre de 2008, la revista «Time» le elegió personaje del año mencionando su carrera como «la marcha segura de los aparentes logros imposibles».
Wen Jiabao, primer ministro de China
Según Jiabao «China no puede salvar el mundo, pero tampoco puede sobrevivir sin el mundo. Hay que hacer todo lo posible para minimizar el impacto de esta crisis». Lo cierto es que Wen Jiabao ha asegurado que la economía china ha mostrado signos positivos antes de lo esperado, en el primer trimestre del año, como consecuencia del plan de estímulo económico adoptado en noviembre pasado. Un haz de luz en la sombra de la crisis. Los éxitos en política económica y su talante conciliador parecen haberle convertido en un político especialmente popular.
Angela Merkel, canciller de Alemania
La primera mujer en ocupar la cancillería y la primera en gobernar Alemania desde la Emperatriz Teófano (956-991), es de las que opina que «la crisis provocada por excesos en el sistema financiero de las grandes potencias es el mayor desafío a solucionar por los gobernantes desde la gran crisis de los años veinte». Considera que debe reformularse totalmente el sistema de control a las operaciones de los grandes bancos de los distintos países, «porque no puede ser que realicen operaciones de niveles inimaginables y luego pidan ayuda a los tesoros de los países». También aboga por dar mayor poder de control y eventualmente castigo al Fondo Monetario Internacional, «único organismo global con fuerza para mantener a raya el ansia desmedida de ganancias de algunos sectores financieros mundiales».
Nicolas Sarkozy, presidente de la República Francesa
Desde que llegara a la presidencia de la República Francesa para suceder a Chirac en 2007, Sarkozy se ha convertido en uno de los líderes mundiales que más ha dado que hablar tanto en la prensa sensacionalista como en la rigurosa. Sus idas y venidas con su actual mujer —la modelo Carla Bruni— son tan comentadas como cada una de las declaraciones «serias» que lanza al mundo. El mandatario francés considera que el crecimiento mundial será más fuerte cuanto más se vea respaldado por un sistema financiero estable y eficaz, por un retorno de la confianza en los mercados que permitirá asignar mejor los recursos, reactivar el crédito e impulsar los flujos de capital privado de los países industrializados hacia los países en desarrollo. Para conseguirlo, solicita cuatro acciones: la reactivación coordinada y concertada, el rechazo del proteccionismo, una mejor regulación de los mercados financieros y una nueva forma de gobierno mundial.
Gordon Brown, primer ministro de Reino Unido
Nombrado primer ministro por la reina Isabel II el 27 de junio de 2007, Brown contaba con una amplia experiencia política, de máxima influencia en su país, sobre todo durante los años que ocupó el cargo de ministro de Hacienda, por el que ha sido muy aplaudido por garantizar el fuerte desempeño económico de Reino Unido. Bajo su supervisión, el país ha tenido el más largo periodo ininterrumpido de crecimiento económico de los últimos dos siglos, a pesar de grandes obstáculos a nivel global, como la crisis financiera asiática, el estallido de la burbuja «punto com» y los atentados del 11S de 2001 en EE.UU. «Un nuevo tipo de economía saldrá de la crisis si estamos dispuestos a invertir en el futuro», manifestaba Brown al asegurar que Gran Bretaña aprovechará la actual crisis para dar un decidido impulso a las industrias de base ecológica, que generarán empleo y permitirán una recuperación más rápida. El líder laborista apuesta, además, por medidas para hacer de su país un «líder mundial» en la producción y eD xportación de automóviles eléctricos, vehículos dotados de motores híbridos, así como por la flexibilización de las normas para permitir la construcción de más parques eólicos.
Vladimir Putin, primer ministro de Rusia
Putin, elegido personaje del año en 2007 por la revista Time, por su fuerte liderazgo al asumir un país en medio del caos y llevarlo a la estabilidad, ha sido, y es, duramente criticado por los medios occidentales. Le suelen reprochar supuestos recortes de las libertades democráticas, con medidas políticas como la designación a dedo de los Gobernadores provinciales —cuando antes lo eran por sufragio universal—, trabas a la creación de nuevas ONGs, así como la cantidad de periodistas muertos durante su Gobierno, muchos de los cuales investigaban supuestas violaciones de derechos humanos en Chechenia o actos de corrupción estatal. Según palabras del propio Putin, Rusia será capaz de superar los embates de esta gran crisis global sin demasiadas pérdidas para su economía. Recuerda que cuando el país formaba parte del bloque de repúblicas socialistas soviéticas, tuvo momentos aún más duros de enfrentar que el actual, y de todos pudo salir finalmente airosa.
Timothy F. Geither, secretario del Tesoro de EE.UU.
Desde el estallido de la crisis, Geithner siempre ha sido partidario de imponer medidas agresivas e intervencionistas. Fue el encargado de urdir la trama que salvó a Bear Stearns de la quema y financió la compra por parte de JP Morgan con una inyección de 30.000 millones de dólares. Como oficial del Tesoro ayudó a gestionar múltiples crisis internacionales como las de Brasil, Méjico, Indonesia, Corea del Sur y Tailandia. En 2008, el presidente electo Obama designó a Geithner como secretario del Tesoro para dar una respuesta a la crisis.
Lawrence Summer, director del Consejo Económico Nacional de EE.UU.
El nuevo asesor económico de la Casa Blanca, Lawrence H. Summers, aporta sus ocho años de experiencia en la Administración Clinton para ayudar al presidente Obama, a retomar las riendas de la economía del país... ¿y del mundo? Este economista de Connecticut fue una pieza clave del actual equipo económico durante la campaña demócrata. Tras su elección como presidente, Obama quiso seguir teniéndolo cerca. Su nuevo papel le pone en el epicentro de las decisiones sobre economía, aunque lejos del papel público que le ha traído problemas anteriormente.
Ben Bernanke, presidente de la Reserva Federal de EE.UU.
Este economista, político y presidente del equipo de asesores económicos del presidente Obama, asegura que la recesión se acerca a su término. Desde la particular visión que le otorga su situación como responsable de la política económica del país, Bernanke es uno de los líderes mundiales más optimistas respecto a cuando EE.UU verá la luz: «Veremos a la recesión llegar a su fin probablemente este año y una recuperación a principios del siguiente», auguraba recientemente, aunque la condición indispensable para una recuperación «sostenida» es que el sistema financiero vuelva a funcionar regularmente.
Jean-Claude, presidente del Banco Central Europeo
Alto funcionario de la administración francesa, experto en finanzas y actual presidente del Banco Central Europeo, Trichet, muy criticado por sus decisiones pasadas respecto a los tipos de interés, ha sido a su vez una de las personalidades públicas que con más dureza ha criticado a los gobiernos de los diferentes países por haber reaccionado tarde con la puesta en marcha de planes de rescate. Sin embargo, es de los que confían en que se empezará a ver la luz a partir de 2010.
Zhou Xiaochuan, gobernador del Banco de China
En la última cumbre del G-20 acaparó todas las miradas tras proponer la creación de una divisa única para todos los países. Y es que una gran parte de las reservas de cambio chinas son actualmente en dólares y China ha expresado su preocupación por el futuro de esos haberes. Por ello, Xiaochuan demanda una moneda de reserva internacional «independiente de las naciones individuales», de su situación nacional y capaz de mantenerse estable a largo plazo, que consiga reformar el sistema financiero mundial actual.
Mervyn King, gobernador del Banco de Inglaterra
Según King es necesario un compromiso con un proceso de reformas a largo plazo en áreas como la regulación bancaria, el sistema monetario internacional y la gobernación de las instituciones financieras internacionales. Apunta que una vez que se recupere la economía global, habrá que acabar con los tipos de interés muy bajos y la inyección masiva de liquidez.
Masaaki Shirakawa, gobernador del Banco de Japón
La exposición de la economía japonesa a las hipotecas «subprime» ha sido mucho más limitada, pero Shirakawa se enfrenta a otros problemas como el de la inflación. Para el responsable monetario japonés, a lo que debe hacer frente el Banco de Japón es a la subida del precio de las materias primas y a un escenario global de desaceleración económica.
Mario Draghi, gobernador del Banco de Italia
El que fuera director del Tesoro italiano es un defensor a ultranza del papel desempeñado por los bancos centrales como proveedores de liquidez y reconoce la contribución que han tenido en la recuperación de la flexibilidad de la política monetaria y la ayuda prestada a determinadas instituciones y sectores del mercado. Aún así, advierte de que «los bancos centrales no pueden resolver esta crisis por su cuenta».
Miguel Ángel Fernández Ordoñez, gobernador del Banco de España
El primero de los dos únicos españoles entre los «elegidos» opina que España debería prepararse para emplear más recursos públicos que en ocasiones anteriores para afrontar la reestructuración del sistema financiero español. Este economista con larga trayectoria al servicio de la administración pública, no descarta, además, que si la crisis internacional se prolonga haya que contar con el sector privado a la hora de reestructurar el sistema financiero.
Christian Noyer, gobernador del Banco de Francia
Vinculado siempre a ministros de Economía de su país, este especialista en asuntos monetarios opina que para salir de la crisis, EE.UU. debe sanear primero su propio sistema financiero, antes de presionar a otros países para que lancen nuevos planes.
Jaime Caruana, director general Banco Internacional de Pagos
El otro español en ciernes. Y no es para menos. Tras 6 años al frente del Banco de España como gobernador pasó a formar parte del influyente G30, institución de análisis financieros y macroeconómicos con sede en Washington. También formó parte del Comité de Basilea (Suiza) como presidente en 2003. El pasado 1 de abril asumía el cargo de director general del Banco Internacional de Pagos. En los últimos meses, ha dado al FMI una voz respetada, al ser uno de los impulsores de la toma de acciones concertadas entre los países, iniciativa que se concretó en la pasada cumbre del G20 en Washington. Aboga por no sobrerregular y encontrar el equilibrio apropiado en el debate sobre las reformas necesarias tras la crisis financiera, en el que «el péndulo parece estar moviéndose hacia una mayor regulación y supervisión».
Dominique Strauss-Kahn, director gerente del FMI
Quien sustituyera a Rato al frente del FMI considera que el restablecimiento del sistema financiero debe ser prioritario, e insiste en «la necesidad de una reglamentación más fuerte». Confía en que la recuperación comience en el primer semestre de 2010, y no considera que sean buenas únicamente las «medidas nacionales» contra la crisis. Además, apunta que «el riesgo de no hacer nada es mayor que el riesgo de actuar».
Robert, Zoellick, presidente del Banco Mundial
Zoellick ha roto una lanza en defensa de los países que han sido más severamente castigados. En su opinión, Obama debería promover «un paquete de estímulo económico para el mundo». Sostiene que las naciones industrializadas deben dedicar un 0,7% de sus planes de rescate a un fondo de vulnerabilidad que contribuya a estabilizar a los países más pobres.
Pascual Lamy, director general Organización Mundial Comercio
Para Lamy en un contexto de crecimiento muy lento e incluso de recesión, «las frágiles perspectivas de todos los miembros de la OMC los hacen especialmente vulnerables a la introducción de cualquier nueva medida que cierre el acceso al mercado o distorsione la competencia».
George Soros, presidente del Soros Fund Management
El gurú financiero norteamericano defiende cerrar un «plan de socorro» a escala global para poder ayudar a los países en desarrollo que están padeciendo especialmente los efectos de los desórdenes financieros. Asegura que si la UE no participa en los planes para retirar los activos tóxicos y colocarlos en un banco malo, «el euro puede no sobrevivir esta crisis».
Warren Buffet, Ceo de Berskshire Hathaway.
Hijo de un corredor de Bolsa, repartió periódicos en su infancia para ganar algo de dinero. Paradójicamente, en 2008 fue considerado el hombre más rico del mundo, pero la crisis ha dejado huella en su abultada cuenta. Pronostica que la economía seguirá en ruinas todo 2009, aunque el «Oráculo de Omaha» se muestra optimista al decir que los mejores días para EE.UU. están por venir. Defiende la actuación inmediata para evitar colapsos financieros y apunta que los planes de estímulo y auxilio gubernamental suponen una recompensa oculta a la ineficiencia empresarial, que castiga a las compañías más eficientes y prudentes.
Paul Krugman, premio Nobel de Economía 2008
Recientemente auguró a Zapatero que las perspectivas económicas de España son aterradoras y que son necesarias políticas «drásticas», ya que las convencionales no sirven como salida. «Necesitamos soluciones diferentes y es preciso que los políticos se den cuenta de ello», puntualiza.
Nouriel Roubini, gurú del Credit Crunh
Frente a una amplia audiencia de economistas anunciaba en 2006 que EE.UU. se dirigía hacia un derrape inmobiliario, una crisis energética, una debacle crediticia, una caída de la confianza y del consumo. Todo al mismo tiempo y con el fruto de una larga recesión. Sus predicciones, que provocaron escepticismo y risas, incluían la destrucción de los «hedge funds», los bancos de inversión y la desaparición del mapa de Fannie Mae y Fredie Mac. Un claro visionario.


