Ni en las pistas de esquí de Baqueira Beret, ni en la finca de unos amigos en Ávila, ni fuera de España. Al final, la Infanta Doña Elena, donde pasó el Domingo de Resurrección fue en Marbella, en compañía de sus hijos y unos amigos íntimos. Días antes había recogido a los niños, que pasaron la primera parte de las vacaciones escolares con su padre, Jaime de Marichalar, tal y como sucede con los matrimonios separados que siguen el régimen de visitas que marca el convenio regulador. Este año primero fue en la casa paterna y, después, las Fiestas con su madre.
A raíz del posado que Sus Majestades los Reyes hicieron en Palma junto a los Príncipes de Asturias y las Infantas Leonor y Sofía antes de entrar en la catedral para la celebración de la Misa de Pascua, la pregunta era saber dónde habían pasado la Semana Santa los Duques de Palma y la Duquesa de Lugo. Al tratarse de viajes no oficiales, lógicamente no se facilita una información desde el Departamento de Comunicación de Zarzuela, pero luego están las otras fuentes, las que uno se va encontrando en el camino, y mira por dónde me cuentan que Doña Elena pasó el Domingo de Resurrección en Marbella, en la casa de unos amigos, y sin que ni uno solo de los muchos paparazzis que trabajan y viven en esa localidad malagueña se haya enterado de su presencia.
Fiel a sus costumbres, la hija mayor de los Reyes acudió ese domingo a la conocida pastelería Goyo, donde compró los clásicos huevos de Pascua que al día siguiente se esconden para que los niños tengan que encontrarlos antes de comérselos. Hasta Málaga viajó en el Ave y allí se reunió con sus amigos para pasar las vacaciones.
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