El juez abre la correspondencia del asesino confeso en presencia de las partes
Miguel Carcaño, asesino confeso de Marta del Castillo, volvió ayer al despacho del juez Francisco de Asís Molina. Pero no lo hizo para declarar sino para que el instructor leyera la correspondencia que tenía intervenida desde que fue detenido hace un mes. Al concluir la diligencia, el magistrado le recordó que «el cuerpo de Marta sigue sin aparecer en el vertedero» donde llevan cerca de un mes buscándolo, a lo que Miguel respondió: «Yo sólo digo que la eché al contenedor».
Carcaño llegó al Juzgado sobre las once y media de la mañana con unos vaqueros y una sudadera negra. Allí esperaban los abogados de todas las partes, que no conocían el motivo de la citación.
Durante aproximadamente una hora, el juez abrió y leyó la correspondencia de Carcaño. Al parecer había dos o tres cartas escritas por el propio Miguel (entre ellas la que mandó a su abogada cuando intentó suicidarse) y cerca de una docena que ha recibido durante el mes que lleva en prisión. Aunque no ha trascendido la identidad de los remitentes, parece que hay más mujeres que hombres, que algunas son admiradoras y que varias cartas contenían faltas de ortografía.
Por otra parte, y por si era poco el circo mediático en el que se está convirtiendo el caso, ahora podría entrar en escena la «máquina de la verdad». El abogado de Javier, el hermano de Miguel, pidió ayer que su cliente se someta a la prueba del polígrafo para demostrar su inocencia. Las partes han expresado su sorpresa pues el polígrafo no tiene validez probatoria alguna, según la ley.

