Miércoles, 15-04-09
«Mira, aquí en Cuba... nunca se sabe». Este lamento, extendido por la isla caribeña, es recordado por el economista y periodista independiente Óscar Espinosa Chepe a la hora de analizar la decisión de Barack Obama de levantar una serie de restricciones hacia Cuba: viajes turísticos, envío de remesas y llamadas telefónicas. Una sentencia que revela cierta prudencia, pero que no puede ocultar el «optimismo y entusiasmo» que, por otra parte, ha originado la decisión de Obama entre los cubanos.
En conversación telefónica, el economista cubano reconocía a ABC «el alivio económico» que supondrá la llegada de más turistas y remesas para una economía cubana que suma la crisis mundial a sus 20 años de periodo especial. «Aunque no sea la solución, mejorará el día a día». Que no es poco cuando el presente es verde oliva.
Este disidente cubano -antiguo diplomático del régimen comunista a finales de los ochenta y uno de los 75 detenidos en la llamada «primavera negra» de 2003- también valora «la vertiente humana» (familias cubanas volverán a reencontrarse por tiempo ilimitado) y las posibles consecuencias políticas de la decisión de Obama: «La visita de más turistas estadounidenses será una inyección de democracia y nos enseñará a liberarnos del miedo del totalitarismo castrista».
Para Yoani Sánchez, que desde su blog «Generación Y» se erige como uno de los azotes de las miserias cotidianas del castrismo, la medida de la Casa Blanca ha sido «una jugada inteligente que pone la pelota en el tejado de Raúl Castro». Ahora, si las predicciones no yerran, cabría esperar la liberación de ciertos presos políticos o la despenalización de algunas manifestaciones discrepantes con el régimen, opina Sánchez, quien comparte con Espinosa la encrucijada en que se encuetra el régimen castrista: «Con Bush los Castro lo tenían más fácil. Ahora Obama es diferente y genera simpatías en toda la isla».
Por su parte, el presidente de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, Elizardo Sánchez, se muestra más comedido aún: «Las medidas de Obama no son suficientes si Raúl Castro no flexibiliza su política. Por ejemplo, un 20 por ciento de las remesas irán directamente al Gobierno cubano en virtud de un impuesto». De nuevo prudencia.

