Actualizado Miércoles, 15-04-09 a las 18:39
¿Está preparada Cuba para recibir una avalancha de turistas estadounidenses? Esta es la pregunta que muchos se hacen tras conocer la decisión de Barack Obama de levantar las restricciones de los viajes a la isla para los cubano-americanos, que pronto podría ampliarse al resto de los estadounidenses.
Una pregunta que responde Bob Whitley, presidente de la Asociación de Operadores de Turismo de Estados Unidos. "Hay una gran demanda contenida que tendrá que ser controlada de algún modo por las autoridades de Cuba, y los agentes de viaje de EEUU deberán asegurarse de que hay buena infraestructura''.

No está claro cuánta gente viajaría a Cuba si se levantan las restricciones. La American Society of Travel Agents (Sociedad Estadounidense de Agentes de Viajes) estimó en el 2007 que, de eliminarse, 1,8 millones de estadounidenses visitarían la isla en los primeros tres años.
Las dos cámaras del Congreso estudian proyectos que eliminarían las restricciones a los viajes de los estadounidenses, después de que Obama ya haya levantado todas las restricciones a los cubanoamericanos, que podrán visitar la isla cuando quieran.

"Hay unos cinco hoteles que se pueden considerar lo suficientemente buenos, pero si ya tienen un índice de ocupación de entre el 60 y el 70 por ciento durante la temporada alta, ¿dónde se alojará toda esta gente?", comenta en el diario El Nuevo Herald John Kavulich, del Consejo de Economía y Comercio entre EEUU y Cuba. "El gobierno cubano podría decir: ‘El que ustedes digan que su gente puede venir no quiere decir que nosotros los dejemos entrar''', expresó Kavulich. "La gente se olvida de que EEUU no es el único que tiene algo que decir aquí''.
Inversiones españolasCuba apostó por el turismo internacional tras la caída de la Unión Soviética, con 2,35 millones de turistas en 2008 que generaron 2.700 millones de dólares. El gobierno estableció sociedades con empresas extranjeras como la española Sol Meliá, y dispone de unas 46.000 habitaciones de hotel.
Además, muchos visitantes se alojan en habitaciones alquiladas en casas de cubanos. "El aumento de demanda no cambiará nada si el gobierno no toma medidas'', apunta Concha Pérez, que alquila habitaciones en su casa de Plaza de la Revolución.
Se calcula que en el 2007, el último año del que hay cifras disponibles, unos 40.500 estadounidenses visitaron la isla. Ahora los cruceros podrían desembarcarlos en La Habana durante unas horas. "Todos van a querer ir al mismo tiempo al Floridita y a La Bodeguita del Medio, donde no habrá espacio'', afirma Kavulich a la publicación de Miami, ciudad donde, además de los exiliados cubanos que llevan décadas sufriendo las restricciones, ayer eran los dueños de las agencias de viajes quienes más sonreían. Tienen una poderosa razón económica para estar contentos -ayer mismo empezaron a vender billetes a La Habana-, y se congratulan porque la medida reconoce los derechos de las familias.

"Por fin se ha hecho justicia. En estos últimos años padecimos la infamia del gobierno de Bush que, para empezar, rediseñó el núcleo familiar y decidió arbitrariamente cómo y cuándo podías visitar a los tuyos en Cuba'', declara Xiomara Almaguer-Levy, directora de la agencia Xael Charters, al diario El Nuevo Herald.
El dueño de la agencia Marazul, Armando García, cree que esta apertura "abre un nuevo capítulo'' que podría acelerar más cambios dentro de Cuba. "Es una noticia alentadora, sabíamos que Obama cumpliría su palabra''.
Las agencias que venden viajes a Cuba aumentarán su capacidad operativa e incrementarán la oferta de billetes aéreos, que podrían bajar de precio (ahora cuestan unos 500 dólares). De hecho, ya están en conversaciones con aerolíneas para aumentar la frecuencia de los vuelos.

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