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Actualizado Jueves, 16-04-09 a las 02:46
Aunque la Administración Obama tendría que ocuparse de problemas del siglo XXI, un problema más bien típico del siglo XVII reclama la atención del gobierno de Estados Unidos: los piratas de Somalia. Ayer trascendió que estos bucaneros africanos, armados con lanza-granadas y fusiles de asalto, han intentado sin éxito asaltar el carguero americano "Liberty Sun" que transportaba ayuda humanitaria.
Ante esta escalada criminal de los piratas somalíes -que en estos momentos han logrado acumular unos 300 rehenes a bordo de 16 buques a la espera de cobrar multimillonarios rescates- el Pentágono ha empezado a planificar una posible escalada militar. Con múltiples opciones que incluyen desde ayuda al simbólico gobierno de Somalia hasta incursiones terrestres, amparadas por la autoridad ya otorgada por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
Al felicitar a los efectivos de la "Navy" que este fin de semana liberaron por la fuerza al secuestrado capitán Richard Phillips, el presidente de EE.UU. se ha comprometido a poner freno a esta ofensiva de piratería en el océano Índico. Según Obama, "para lograr ese objetivo vamos a continuar trabajando con nuestros socios, vamos a prepararnos para hacerles frente cuando ataquen y nos vamos a asegurar de que aquellos que cometan actos de piratería responden por sus crímenes".
Con todo, el secretario de Defensa ha anticipado que no existe una solución puramente militar para este creciente problema de inseguridad marítima. Según ha recalcado Robert Gates, "mientras exista un increíble número de gente pobre y los riesgos sean relativamente pequeños, bajo mi punto de vista realmente no hay nada para controlar la situación a menos que se consiga en tierra empezar a cambiar la ecuación para esos jóvenes".
Tras la experiencia desastrosa de Estados Unidos en Somalia durante los años noventa, Etiopía tomó el relevo en diciembre del 2006. Con una invasión y la expulsión del poder en Mogadiscio de una red de integristas islámicos. Sin embargo, los esfuerzos para organizar un gobierno de transición han fracasado entre combates continuos y cientos de miles de refugiados. Las fuerzas etíopes se retiraron a principios de este año y los esfuerzos para desplegar efectivos de la Unión Africana no han prosperado. Con una situación de anarquía y caos que ha terminado por afectar a las transitadas rutas de comercio marítimo en torno al golfo de Adén.
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