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Quiere acudir en representación de la UE, junto a la Presidencia sueca, a la que sucederá en 2010
Rodríguez Zapatero, en los jardines del Palacio de la Moncloa / JAIME GARCÍA
Lunes, 13-04-09
José Luis Rodríguez Zapatero confía en poder coincidir de nuevo con Barack Obama en el mes de julio, durante la cumbre del G-8 que se celebrará en la isla de La Maddalena, frente a las costas de Cerdeña, según supo ABC de fuentes solventes.
Aunque España no forma parte de ese selecto grupo que reúne a las mayores economías del mundo -Estados Unidos, Japón, Canadá, Francia, Alemania, Italia, Gran Bretaña y Rusia-, el presidente del Gobierno podría acudir a la reunión en representación de la Unión Europea. A la cumbre asiste normalmente la Presidencia en ejercicio de la UE, que, a partir del 1 de julio será Suecia, pero España persigue estar presente también por ser la siguiente Presidencia -en el primer semestre de 2010- siempre que se alcance un acuerdo con los suecos, con quienes se viene trabajando en la preparación de los próximos semestres comunitarios.
No será fácil
De todos modos, el encaje para lograr la presencia de España en la cumbre del G-8 no será fácil, porque desde el Tratado de Amsterdam, aprobado en 1997, la representación de la UE en política exterior, corresponde a la «troika», formada por el presidente de la Comisión Europea y el Alto Representante para la Política Exterior y de Seguridad Común, y la Presidencia en ejercicio del Consejo de la UE. La incorporación de España podría ser factible porque también se establece que la Presidencia de turno puede contar con la asistencia del Estado miembro que vaya a desempeñar la siguiente Presidencia.
Si finalmente se cumplen los deseos españoles, sería la primera vez que Zapatero acudiera a una cumbre del G-8. Su predecesor en la Presidencia del Gobierno, José María Aznar, que no ocultaba sus aspiraciones de que España formará parte del club de los más poderosos, pudo estar presente en una de sus reuniones -en Canadá, en el año 2002- pero lo hizo porque España presidía en ese semestre la Unión Europea.
La reunión de la isla de La Maddalena ha sido convocada para los días 8 a 10 de julio por Silvio Berlusconi, primer ministro de Italia, país que ostenta este año la Presidencia del G-8, y que, inicialmente quería celebrar después otra cumbre del G-20.
Ahora, tras la reunión desarrollada el 2 de abril en Londres, parece que una nueva convocatoria del G-20 ampliado con España y Holanda, no se producirá hasta el mes de septiembre en Nueva York, en fechas próximas a la Asamblea General de las Naciones Unidas.
Sin embargo, la intención de Berlusconi es que en el segundo día de actividades de la cumbre de julio se incorporen los integrantes del llamado Grupo de los Cinco (G-5) formado por las economías «emergentes» o ya «emergidas»: China, India, México, Brasil y Sudáfrica, a las que se sumaría también Egipto, porque Berlusconi considera que se trata de un país muy escuchado en África, y con cuyo presidente, Hosni Mubarak, el mandatario italiano tiene una buena relación personal.
El Gobierno cree que nuestro país no puede estar ausente de una cita de ese tipo, en la que se abordarán temas de una gran relevancia, como la crisis económica global, el cambio climático, la lucha contra la pobreza, la energía y el terrorismo, «asuntos sobre los que España, por su potencial económico, sus avances en materia de energías renovables o su combate contra el terrorismo, tiene cosas que decir», se argumenta.
Por ello, se volverá a insistir en que España debe ser incorporada al foro, de la misma manera que ha sucedido con las dos reuniones del G-20 celebradas en Washington y Londres.
Silla prestada por Francia
Como se recordará, Zapatero tuvo que insistir bastante para conseguir ser invitado a la reunión de la capital federal estadounidense en la que se sentaron las bases para tratar de hacer frente a la crisis económica mundial, y sólo lo consiguió después de que Sarkozy le cediera la silla que le correspondía como Presidencia europea, ya que él estaría igualmente presente porque Francia forma parte del G-20.
Ahora, el jefe del Ejecutivo se encuentra esperanzado de poder acudir también a la reunión de Italia, sobre todo después del buen clima que se vivió en la entrevista del pasado día 5 en Praga con Barack Obama. En Moncloa se considera que Obama podría apoyar esa presencia española, ya que su sintonía con Zapatero «fue grande».
Si se cumplen los deseos del Gobierno, Zapatero tendría la oportunidad de volver a hablar con el presidente estadounidense, quien acudirá por vez primera a una reunión del G-8.
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