Una de las numerosas agencias de envios a Cuba en la ciudad de Miami / EFE
Actualizado Lunes, 13-04-09 a las 22:19
Como anticipo a su primer viaje con destino hacia Iberoamérica, el presidente Barack Obama ha ordenado ayer eliminar las duras restricciones impuestas por la Administración Bush para los cubanos residentes en Estados Unidos tanto a la hora de enviar remesas de dinero y mercancías como la frecuencia de las visitas a sus familiares en la isla de Cuba.
Igualmente, la Casa Blanca ha decidido permitir que compañías de telecomunicaciones de Estados Unidos ofrezcan conexiones con Cuba. Esta dispensa permitirá a grandes empresas del sector establecer vínculos a través de fibra óptica y satélite con la isla caribeña. Y facilitar un potencial acceso al creciente mercado cubano de telefonía móvil junto a radio y televisión digital.
Como parte de esta nueva política -que implica a los Departamentos de Estado, de Comercio y del Tesoro- los cubano-americanos también podrán hacer llegar a sus familiares y amigos en la Cuba desde teléfonos móviles a material informático pasando por antenas parabólicas. Con la posibilidad de que estos aparatos vayan acompañados por legales contratos de conexión establecidos con empresas de EE.UU.
La Administración Obama ha recalcado que el objetivo de esta nueva política es respaldar las legítimas aspiraciones democráticas del pueblo de Cuba. Con la estrategia de hacer a la población local cada vez menos dependiente del régimen castrista. Se calcula que 1,5 millones de ciudadanos de EE.UU. tienen familiares en Cuba. Según Dan Restrepo, del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, la posibilidad de un cambio positivo en Cuba puede acelerarse fomentando todos esos vínculos existentes.
Durante la reñida campaña presidencial, Barack Obama ya se había pronunciado en lugares como Florida a favor de eliminar todas las limitaciones existentes con un doloroso coste humano. De igual manera, el Congreso federal, a través de una legislación aprobada el pasado marzo como parte de un paquete presupuestario, había respaldado también estos cambios limitados.
Con todo, la decisión del presidente Obama no implica cambios radicales con respecto al embargo comercial aplicado contra Cuba desde los años sesenta. A pesar de las crecientes presiones parlamentarias y empresariales dentro de Estados Unidos para acabar definitivamente con unas medidas de presión producto de la Guerra Fría y que han servido como gran coartada victimista al régimen de La Habana.
La decisión de la Casa Blanca ha sido recibida de forma positiva por la mayoría del exilio cubano. Aunque no han faltado algunas advertencias sobre su trascendencia real. Carlos Payá, representante en España del Movimiento Cristiano de Liberación, ha recalcado que la economía cubana se encuentra en poder del régimen, con capacidad para dictar el valor de la divisa local. A su juicio, la dictadura castrista "hará negocio con esto como siempre ha hecho, porque ahora puede decidir si aumenta el valor que tendrá ese dinero una vez que se transforme a la moneda convertible que se utiliza en Cuba".


