
Y, aunque parezca irónico y hasta contraproducente, el horizonte con más nubarrones para la (aún) guionista y directora de cine es el virtual. Los internautas, con la Asociación de Internautas (AI) a la cabeza, fueron los primeros en poner el grito en el cielo ante el nombramiento de González- Sinde. Sus palabras como presidenta de la Academia de Cine durante la pasada edición de los premios Goya, en las que aludía a Fernán Gómez y Rafael Azcona como los que «nos enseñaron que hay que seguir peleando, peleando para que las descargas ilegales no nos hagan desaparecer», fueron la gota que colmó el vaso de la paciencia de los internautas.
Provocación contra InternetEn un comunicado emitido a las pocas horas de conocerse el nombramiento de González-Sinde, la asociación presidida por Víctor Domingo calificaba la decisión del presidente del Gobierno como una «provocación contra Internet. Se va Molina, pero viene González-Sinde. Zapatero lo tiene claro y rema en dirección contraria a la Sociedad de la Información». Así de tajantes y, puesto que tampoco las apariencias engañan en el universo virtual, poco abiertos al diálogo.
Un diálogo que la ministra, por aquello de sus genes cinematográficos, pretende introducir en el guión más inmediato de su mandato, tal y como dejó claro al tomar posesión de su cargo y como ha vuelto a poner de manifiesto hoy en declaraciones a RNE. Uno de los objetivos prioritarios de Sinde es «ordenar el espacio de Internet» en España, un país que para la titular de Cultura «está muy por detrás de otros países europeos. Vamos a encontrar una manera razonable, tanto para los usuarios como para los que generan los contenidos».
Si bien los creadores de esos contenidos se mostraron más que satisfechos con el relevo en Cultura (como no podía ser de otra forma, la respuesta más positiva vino del sector cinematográfico, que habló a través del presidente de la FAPAE, Pedro Pérez), los usuarios no están muy dispuestos a dialogar institucionalmente con quien pretende ordenar el ingenio, acotar el original caos del universo virtual, átomo primigenio de la maravillosa fuente de inspiración y saberes en que se ha convertido la Red de redes. Al frente liderado por la Asociación de Internautas, cuyo último movimiento ha sido solicitar la «recusación» de Sinde al existir un «claro conflicto de intereses entre las decisiones que debe tomar y sus intereses privados y/o profesionales», se suma también la acción espontánea y (des)organizada de las redes sociales.
Las redes socialesEl grupo anteriormente conocido en Facebook como «Molina pírate» (en alusión al anterior titular de la cartera), se transformó en cuestión se segundos virtuales en «Ángeles González-Sinde Pírate» (habría que exigirles algo más de originalidad terminológica, todo hay que decirlo) y su reclamo es tal que ya alcanzan los 18.000 miembros con un grito de guerra común: «Ex-redactora de Cosmopolitan, ex-presidenta de ALMA (sindicato de guionistas) y de la Academia de Cine. Flamante ministra de Cultura. Dispuesta a acabar con el P2P... ¿a cualquier precio?». Pero sus fronteras no se acaban en Facebook y sus tentáculos reivindicativos se han extendido a Twitter, plataforma en la que van dando buena cuenta de todas sus proclamas y acciones.
Un caldo de cultivo poco o nada favorecedor para la cómoda gestión que requiere un ministerio tan conflictivo como el de Cultura. Habrá que esperar y veri si el tiempo, como afirma el sabio refranero español, logra poner las cosas en su sitio y ordenar el río revuelto por el que transita el barco de la Cultura en España. Hasta entonces cabría detenerse y mirar a nuestro vecinos galos, quienes acaban de rechazar, contra todo pronóstico, la aprobación de la controvertida ley para luchar contra la piratería en Internet (según ésta 10.000 internautas hubieran recibido notificaciones de sanciones al día). Será cosa del absentismo parlamentario o simple cuestión de sentido común que, como las meigas, «haberlas hailas».
